miércoles, 13 de febrero de 2008

El evangelio según Casadey. Capítulo IV. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

El evangelio según Casadey.

Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Capítulo IV.



Pasaron los días sin mayores cambios para Casadey y el pueblo. El tiempo transcurría de manera apacible y la gente hasta había cambiado sus rostros tristes por facciones llenas de esperanzas.

Casadey seguí con sus enseñanzas en la plaza. Empeñado en hacer conocer sus pensamientos, una tarde fue muy extenso en su prédica:

-“El símbolo remite de manera metafórica a aquello que se intenta evocar. Bien conocido es el caso en las Sagradas Escrituras cuando el Espíritu Santo es simbolizado por la paloma y las lenguas de fuego, se hace visible lo invisible por medio de imágenes que dan cuenta de un rasgo importante y distintivo como en el ejemplo, la pureza representada por la paloma y por el fuego.

En el Apocalipsis, 21: 18, San Juan tuvo la visión de la Jerusalén Celestial hecha de oro puro, símbolo de magnificencia y esplendor al igual que el brazo derecho, símbolo de poder que se encuentra de manera repetida en los Salmos.

En otro extremo están los instrumentos de la Pasión, la esponja como la pobreza y el hambre, que embebida en hiel se ofrecía a Jesús Crucificado; la lanza de Longino, siempre motivo de búsqueda en la historia simbolizando el corazón herido de Cristo al igual que la cruz, símbolo universal del sufrimiento de Nuestro Señor Hecho Hombre y estandarte de la fe cristiana. Dentro de esta misma tesitura la mano extendida tan presente en la iconografía cristiana representa la actitud del suplicante y de quien ora.

De todos los colores simbólicos, es el dorado el más admirado por el hombre, es el color de la luz solar, la luz que proviene de la divinidad, mientras que el blanco es la luz propiamente dicha, es el color neutro suma de todos los colores en contrapartida al negro, la oscuridad. El rojo simboliza la sangre, el amor y el sacrificio.

El púrpura a partir del código Justiniano en la antigua Roma fue reservado para el poder imperial, es el color del poder.

El azul es el color de la divinidad, del vacío del agua, del aire, del cristal, del Infinito hacia Dios.

El verde simboliza la naturaleza, la vida, el renacimiento de la primavera mientras que el marrón es el color de la tierra, “polvo eres y en polvo te convertirás”.

En continuidad con las enseñanzas de Cristo sobre la muerte y el Averno, ha vencido la gloria de la alegría pascual de la Resurrección de Jesús, el único que ha regresado del Reino de las Almas, del estado supraterrenal.

La invocación del nombre sagrado de Nuestro Señor fue exaltado en el libro santo de los Hechos de los Apóstoles en donde brotan la luz y la vida de los sacramentos, corazón de la nueva espiritualidad, la vida en Cristo, la síntesis entre la revelación y la filosofía al servicio de la primera.

Es el mensaje cristológico de los puros, el misterio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, eje de la fe y unión de lo humano y de lo divino.

Mientras que las antiguas corrientes como los nestorianos dividen a Cristo, los monofisitas vuelven a reabsorber su humanidad en su propio carácter celestial.

El misterio de la Encarnación Divina, de la hipóstasis, es la noción trinitaria que evoca a alguien que existe en dos naturalezas, dos ousias diferentes, Jesús verdadero hombre y Dios juntos, sin mezclas, indivisible en una sola persona a pesar de su naturaleza humana que exige su kénosis, es decir la humillación y expiación de los pecados del Dios Cristo bautizado por Juan en las sagradas aguas del Jordán y su crucifixión en el Gólgota en su propia elección personal, obra de su voluntad.

Dios trinitario, Patre Filioque, procede del Padre a la vez que del Hijo el Espíritu Santo, son tres personas, hipóstasis en una sola naturaleza o esencia (ousia).

La trinidad es consustancial más allá del entendimiento humano, diversidad absoluta y a la vez la más perfecta y total unidad.

Las nociones de hipóstasis y ousia son creaciones cristianas siendo que Dios Vivo no es una esencia o naturaleza, en palabras de San Gregorio de Nacienzo tres divinidades reunidas en una sola Dominación y Divinidad. Según San Juan Damasceno, “están unidas no para confundirse sino para contenerse mutuamente”. San Máximo el Confesor enseñaba que “Dios es un eterno movimiento de amor”.

La palabra theología en su significado más arcaico se refería a la Sagrada Biblia. Cuando el Areopagita hablaba sobre elevar las almas hasta las cimas secretas de las escrituras lo decía en el sentido de la teología mística al igual que cuando San Gregorio de Nisa y Orígenes comentaban que Dios se encuentra debajo del texto de las Escrituras como oculto detrás de un velo, aquel velo de Isis para los gnósticos, la gnosis, el conocimiento secreto.

Los gnósticos buscaban liberar la conciencia e investigar la realidad de los mundos superiores a los que el conocimiento de Cristo era al mismo tiempo una participación ontológica, una comunión personal a través de la sabiduría de las palabras bíblicas.

El neocristiano puede comprender la sabiduría detrás del velo y detrás del Verbo en los sacramentos, los misterios, en especial en el bautismo y en la eucaristía, en el cuerpo de Cristo.

Así pues, quien conoce el misterio de nacer de nuevo por el agua y el espíritu revela luego los enigmas de la cruz y del sepulcro por medio de las pistis, la fe, la encarnación del verbo y con la participación del Espíritu Santo en el pleno amor de la Santa Trinidad.

La participación en la vida divina por la profundización eucarística de las Escrituras es la trascendencia de la contemplación de la deslumbrante gloria de la Trinidad en sus dos afirmaciones que son simultáneamente verdaderas para la fe pero contradictorias para la razón, Dios es tres y uno, esencia y energía, verdadero hombre y verdadero Dios, Cristo en la perspectiva de la glorificación litúrgica, la doxología.

A través de los sacramentos se comunica la unidad del hombre en el conocimiento, el encuentro y la participación personal por medio del Espíritu Santo, de la Trinidad con relación a la Humanidad. En el siglo XI San Simón el nuevo Teólogo menciona que es inseparable de la vida cristiana la libertad profética. Es el Dios escondido, invisible, que se hace presente y se vuelve cognoscible gracias a sus energías, al Espíritu Santo, a sus manifestaciones divinas y por supuesto por su Hijo, que es hombre y Dios en una única naturaleza perfecta; en un renacimiento de la espiritualidad hesicasta, es decir, una espiritualidad de paz, activa y vivaz pero de silencio simultáneamente. El Cristo elkómenos, escarnecido despierta en la oración personal, secretamente transfigurado en su camino al Gólgota, dichoso y triunfante en su expiación voluntaria de los males de la humanidad. Es así que los fieles reunidos en la iglesia entonan la epíclesis, oración que solicita al Altísimo que envíe su Espíritu Santo para manifestarse en el Cristo glorificado en el simbólico sacrificio del pan y del vino, del cuerpo y de la sangre del Hijo de Dios hecho hombre, conmemoración de la Última Cena, ritual clave y trascendente en el misterio cristiano, ceremonia ampliamente detallada en el Testamento, en la filocalía, el amor a la belleza, a lo sublime de los textos sagrados. Asegurando que el conocimiento precede al amor, no ha de confundirse con el deseo. El amor busca lo deleitable, lo provechoso y lo honesto teniendo en su máxima cumbre el amor divino, principio, camino y meta de todos los actos honestos, la perfección del ánima intelectiva en la virtud y en la sabiduría.

El gozar voluntariamente tal como lo hizo Cristo en la Cruz mediante la unión de buenos sentimientos para la purificación del hombre constituye la más alta y sublime muestra del amor divino, que fluye esencialmente del mundo espiritual para luego influir en el corpóreo.

San Ignacio de Antioquia proclamaba que la gnosis de Dios es Jesucristo. La unión ontológica y personal con el Padre es a través del bautismo, la unción de su Espíritu, canon inmutable de la verdad.

San Gregorio de Nacianzo revelaba en una máxima de suma belleza espiritual que hablar de Dios es una gran cosa, pero que mejor todavía es purificarse por Dios. Nuevamente es el primer y más importante ritual para limpiar el alma por la gracia del Supremo a través del Espíritu Santo quien se hace presente por medio del vehículo conductor del agua bautismal en unión del hombre con el cosmos trascendental mediante la metanoïa, el cambio de espíritu y el acto de arrepentimiento de los errores en la eterna búsqueda adimensional de la perfección y de la autosuperación. Es la confianza ciega en los dones espirituales que como si fueran una visión mística revelan una energía astral de un plano superior en el que el Altísimo se ha convertido en hombre para que la misma humanidad pueda transformarse en Dios, la autoexusía, la capacidad del ser humano de determinarse desde el interior para llegar a la hipóstasis, a unirse libremente con el Todopoderoso y a comunicar su divinidad con el universo desde su microcosmos hacia el macrocosmos en donde la naturaleza antropocéntrica del hombre es un dinamismo creado por la gloria celestial, por la gracia creada y por la difusión de la doxa, luz de la esencia espiritual de los elementos.

La muerte es un nuevo modo existencial, por lo que según palabras de San Cipriano, Cristo ha querido ser hombre para que el mismo ser humano pueda ser lo que es Cristo. Es la realización del amor de Dios, sublime e infinito en plena unión y comunión entre la humanidad y la divinidad, es el Dios hecho hombre quien se encarna, sufre y muere para dar a los hombres una muestra suprema del amor celestial y del triunfo de la vida por obra de la Redención de Cristo. Es el bautismo que da muerte a la muerte misma.

En Jesucristo ya se encuentra transfigurado el universo en su glorioso cuerpo bañado en la luz astral: “En Cristo habita corporalmente la plenitud de la divinidad” (Col. 2: 9). Es el macrocosmos que depende del estado del microcosmos, de la relación de cada hombre con el Altísimo y con el resto de la Creación; es el corazón caritativo del Hijo de Dios que ama a todo el universo en su inmensidad y habita en el mismo.

La libertad se encuentra donde está el Espíritu de Dios: “El hombre espiritual es juez de todo y no depende él mismo del juicio de nadie” (I Cor. 2: 15).

Es un receptáculo para el Espíritu Santo lo que ha venido a preparar sobre la tierra Jesucristo, se hace sarcóforo, portador de carne, se convierte en hombre para que éste se transforme en neumatóforo, portador del Espíritu Divino para introducir en el corazón de la humanidad el Reino de Dios, la Jerusalén de oro venidera mencionada ya en el Apocalipsis.

“El que ha nacido del Espíritu es Espíritu” (Juan 3: 6), quien ha nacido de nuevo por obra del bautismo, del espíritu, participa de Dios en una nueva manera existencial a semejanza del cuerpo espiritual de Cristo en un estado de Pentecostés perpetuo en el que la Eucaristía renueva el recibimiento de los dones del Espíritu, actualización de la gracia bautismal: “Habéis recibido la unción del Santo y conocéis todo… no necesitáis que se os enseñe” (II Juan 20: 27). La incorporación de Cristo es por medio del bautismo y un nuevo nacimiento en el Espíritu, un renacimiento, un segundo nacimiento de su ser cósmico, una deificación, una theósis.

La presencia ontológica del Señor mismo se comunica en la luz y vida que el Espíritu transmite en el bautismo a través del agua purificadora.

“Id, haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28: 19).

Con su presencia no solo causal sino también diafánica es Dios pantodynamos, todo dinamismo que abarca en su velo a todo el universo con su río celestial de amor y divinidad en las aguas de la Trinidad con la belleza que rodea la esencia de todas las cosas, ya que en el Reino “los justos resplandecerán como el sol” (Mat. 13: 43).

Dios es uno y tres a la vez en un misterio inentendible a la razón pero claro a la vez para la fe, en la doble naturaleza de Dios hecho hombre, Cristo, dos naturalezas perfectas en una sola.

La Trinidad es la procesión del Hijo que nace del Padre y del Espíritu a través del Padre y del Hijo, a Patre Filioque. El Espíritu para la prossesio latina procede principaliter del Padre mientras que los griegos llaman a esta procesión ekporeusis en total identificación con la interpretación romana. Por lo tanto, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un solo principio. En otras palabras, es el Espíritu que procede del Padre del Hijo o del Padre en el Hijo por medio del cual se manifiesta.

El microcosmos visible de la humanidad en la unidad irreducible de la persona se manifiesta de manera ontológica en el misterio trinitario al igual que existe un Dios único en tres personas. También hay un hombre único en una multitud de personas, restaurando como unidad en la gracia y el Cuerpo de Cristo, puesto que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios es que debe imitar en la vida la naturaleza divina.

San Isaac el Sirio decía: “No es justo decir que los pecadores en el Infierno estén privados del amor de Dios… Pero el amor actúa de formas diferentes: se convierte en sufrimiento en los condenados y en gozo en los bienaventurados”. El amor es honesto y busca la Justicia.

Dios se manifestará a todos en la Parusía, ruega por todos los muertos para que ese “sueño” místico sea un proceso de purificación para prepararse a la Resurrección para un reestablecimiento de todos y de todo en el seno divino mientras que en el averno individual la segunda muerte no será la ausencia de Dios en el hombre sino del hombre sin Dios.

Es el bautismo la “muerte de la muerte”, el descenso del Espíritu que sin cesar purifica la sangre de Cristo.

La asimilación de la gracia es un proceso espiritual de crecimiento y superación que comienza en el bautismo y culmina en el sacrificio de la Eucaristía en la que cada creyente sincero es sucesor de Pedro, del “poder de las llaves”, del “poder de atar y desatar”.

Así, la hipóstasis cristiana es en cada persona por medio del bautismo y de la comunión transformándose en consustancial a sus hermanos, a Cristo y al Espíritu para llegar al Padre.

El iniciado en la búsqueda de la primera resurrección o resurrección del alma encuentra la luz divina en el bautismo.

El bautismo es una iluminación, un photismo que anticipa al hombre la Parusía. El hombre es a la vez estuaróforo, portador de la cruz y neumatóforo, portador del espíritu.

La nueva Jerusalén Celeste “no tiene necesidad de sol ni de luna para que la iluminen; por que la gloria de Dios la ilumina y su antorcha es el Cordero” (Apoc. 21: 23).

Es constante la búsqueda de la luz divina en la humanidad. Desde tiempos remotos como cuenta el mito platónico de la caverna, la iluminación y la verdad han sido anheladas desde el comienzo de la historia.

En el espacio astral, en el interior del espíritu que se abre en cada persona son las ansias de libertad y de luz que mueven el alma hacia la gracia de Cristo, hacia aquella gnosis oculta por el polvo de los siglos que el hombre ha olvidado pero que por el favor de la misericordia divina vuelve a encontrar.

La crismación o confirmación en la fe, en la gracia de Dios constituye un Pentecostés continuado del bautismo por el agua, anticipo del Espíritu consustancial a Cristo y que procede del Padre. Todo confirmado es neumatóforo, portador del Espíritu, testigo consciente de la verdad. Es aquel que después de una ardua lucha en su interior contra la tentación y los bajos instintos se deja llenar por el Espíritu Santo y anuncia el Reino ya no sólo con palabras sino también con el poder, con un apostolado carismático y personal. Así, se da testimonio del poder divino por medio del exorcismo, el don de la curación, la profecía, la distinción del aura y de los espíritus. Son los dones espirituales que se manifiestan en quienes han recibido al Espíritu Santo como en su momento lo recibió San Juan, vidente y profeta pero esencialmente sacramental en su evangelio.

El Espíritu reposa de manera sublime en el Cuerpo de Cristo, en la eucaristía, siendo la tradición, la paradosis una fuente de revelación a la par de las escrituras, memoria sagrada y espíritu de discernimiento de la fe en Cristo.

El lirismo metafísico está presente en toda su belleza en los textos bíblicos, son el misterio y la mística que impregnan la palabra divina en donde reposa la verdad del Espíritu sobre el Cuerpo de Cristo.

Por más arcaicas que sean las expresiones de la verdad éstas nunca serán desactualizadas ni caducas. Los dogmas secretos que nombraba San Basilio son los símbolos, signos y ritos que presenta la cristoesfera de la vida religiosa y es la tradición y la luz divina que interpreta y discierne sobre el significado de los libros sagrados. Toda impureza es consumida por la Santidad Divina en su fuego devorador. Por lo tanto es la confesión un acto individual de sinceridad personal con el Supremo mientras que el matrimonio propone una relación que es el nacimiento de una nueva familia. Cristo transformó el agua en vino en las Bodas de Caná bendiciendo dicha unión. San Juan Crisóstomo en su sabiduría mencionaba que el matrimonio es el sacramento del amor”.


El pueblo ovacionaba a Casadey. Lo consideraban un sabio, un hombre santo. Casadey se había dejado la barba y el cabello largos lo que le daba un aire profético junto a las túnicas que usaba. Parecía que el frío no le causaba ni el mínimo efecto en el cuerpo.

Fin del capítulo.

martes, 12 de febrero de 2008

Introducción a la Panintroatlanteología. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Introducción a la Paintroatlanteología.


Por Cristian Claudio Casadey Jarai.



En un valiente y tenaz intento paradigmático más allá de la patafísica y de sus derivados se yergue humildemente la protociencia de la Panintroatlanteología. Disciplina encargada de bucear en las turbulentas aguas del atavismo, es su motor la búsqueda total y personal de la Atlántida sumergida en el interior del hombre, un estado puro ya olvidado en la mente racional pero siempre presente en la genética astral de la humanidad. El encuentro con este mundo perdido es la única llave del verdadero conocimiento, del por qué de la vida. Hermana de la neoalquimia y la neognosis, es por medio del arte por el arte mismo, es decir, desinteresadamente que la Panintroatlanteología dispone su propio camino particular hacia el hermetismo. Desconfiando de extrañas prácticas nigrománticas y espiritistas de antaño, y de marcado carácter latinoamericano, este nuevo sendero iluminado requiere una labor titánica para construir el canal de Panamá que comunicará a la raza humana con el paraíso adánico perdido. En un sentido simbólico, el espíritu panamericano encara la lucha contra las legiones del nuevo Imperio Romano representado por los países del Norte y tiende su mano a la discriminada Lemuria africana.

lunes, 11 de febrero de 2008

Guinea Ecuatorial: Reflexiones. Ensayo. Cap. IV. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Guinea Ecuatorial: Reflexiones. Ensayo.

Por Cristian Claudio Casadey Jarai, licenciado en literatura.

Capítulo IV: Proceso Independentista.


El proceso independentista del noble pueblo ecuatoguineano se inicia en 1959 con el mejoramiento del status de la colonia como provincias españolas de ultramar. Hay que mencionar que la necesidad de equilibrio y justicia hizo que Guinea durante la década de 1930 permaneciera fiel a la Segunda República Española hasta septiembre de 1936 cuando comenzó la cruenta guerra civil fraticida y fue tomada por los militares alzados.

Para 1959 ya oficialmente se denomina al país como Región Ecuatorial Española, dividida en dos provincias, Fernando Poo y la otra continental, Río Muni, deformación española de la palabra Mbini. Por primera vez se eligien gobernador y funcionarios locales.

En este estado, en una clara idea de orden y avance es que en 1963 se declara a la zona Comunidad Autónoma de Guinea Española, logrando un mayor equilibrio entre metrópolis y colonia, nunca del todo satisfactorio.

Pera 1965 la IV Comisión de la Asamblea de la ONU aprueba un proyecto para la independencia tan ansiada del país, por lo que ya en 1966 el Consejo de Ministros del Gobierno Español prepara la Conferencia Constitucional.

Tras ese difícil proceso el 12 de octubre de 1968 es declarada la independencia de la República de Guinea Ecuatorial, asumiendo la presidencia Francisco Macías Nguema y admitida como miembro número 126 en la ONU.

Así, roto el lazo entre colonos y colonizados era de esperar el tan ansiado equilibrio entre iguales y en consecuencia, un período de progreso. Cosa que no sucedió.

El estudioso Vico, en su obra Ciencia Nueva, observando que a lo largo de los tiempos existe una extraña repetición de los hechos humanos estableció la ley del ciclo, de una curva cerrada de segundo grado, es decir que durante el paso de los siglos siempre se enfrentan dos fuerzas: la del progreso, la de la evolución, que trata de elevar a la humanidad día a día; y la resistencia, inercia, conservadora, que actúa como freno a la anterior. O sea, las cosas comienzan, llegan a un punto y vuelven a comenzar.

En 1969 comenzaron a producirse incidentes antiespañoles lo que llevó a los mismos a abandonar el territorio guineano, víctimas de excesos y violencia.

Se produce un fallido intento de derrocamiento de Macías, quien asume el poder absoluto, rompiendo con todo equilibrio posible. Ya para 1970 Macías concentró en sí todos los poderes del estado. Creó un régimen de partido único, PUNT, Partido Único Nacional de los Trabajadores.

En 1972 se autonombra presidente vitalicio y en 1973 declara una nueva constitución creando en Guinea por primera vez un estado unitario. Macías pretendía personificar el equilibrio, el orden y la justicia logrando exactamente todo lo contrario.

Aunque ideológicamente se autodenominaba marxista alababa públicamente la figura de Adolf Hitler. Antes de acceder al poder total fue alcalde de la ciudad de Mongomo durante el período colonial y tras ocupar varios cargos ingresa al ejército en el cual alcanza el grado de general de brigada. En su afán de gobernar asumió la presidencia con beneplácito de Franco y a tal grado llegaron sus atrocidades que a Guinea Ecuatorial se la llamó la Auschwitz Africana.

El ex primer ministro anterior a la independencia, Bonifacio Ondó Edu fue ejecutado por Macías en un episodio más de su sanguinario repertorio de violaciones a los derechos humanos. Se calculan entre 50.000 a 80.000 muertos en su régimen de terror.

A tal punto llegó su falta de equilibrio que prohibió usar la palabra intelectual; casi acabó por completo con el cultivo del cacao, prohibió la pesca, el uso de zapatos, desmanteló el ferrocarril, suprimió hospitales y escuelas, renombró todos los nombres españoles por africanos e instaló una base secreta de submarinos rusos en Luba, hoy en día desmantelada. Seguía el modelo haitiano de François Duvallier utilizando la magia negra para atemorizar a su gente. Este desmedido culto a su personalidad hizo que fuera obligatorio llamarlo “El Milagro Único de Guinea”.

En 1976 africanizó su nombre como Masie Mguema Biyogo Ñegue Ndong y lo mismo exigió del pueblo. Su propia esposa huyó del país.

Tal uso desmedido de un poder absoluto, de la falta de progreso y la ruptura del equilibrio iba a traer consigo sus consecuencias.

El régimen afrofascista de Macías creó una literatura lírica de protesta en el exilio. Desde París, escritores cono Juan Balboa Bonete ente otros, en una narrativa del exilio arremeten desde las letras contra la barbarie del dictador. No es el caso de Raquel Llombé, de madre ecuatoguineana y de padre español, criada en España, que regresa a Guinea a buscar sus raíces. Durante la década del 70 escribe su hermoso poemario Ceiba.

Macías es derrocado en 1979 por su sobrino Teodoro Obiang Nguema con el apoyo del ejército. El ex dictador se refugió en un bunker en la selva y destruyó todas las reservas de divisas del país que en ese momento mantenían una paridad con la peseta española, lo que desencadenó una estrepitosa crisis económica y financiera.

“El Milagro Único” fue llevado a juicio sumarísimo por un tribunal militar que lo condenó a muerte pos los delitos de genocidio, deportaciones masivas, expropiaciones indebidas, entre otros. Era tan temido Macías que ningún soldado guineano se atrevió a dispararle por lo que debió ser fusilado por un regimiento de mercenarios marroquíes. Eso dio fin a la pesadilla que vivió la valiente república durante aquella funesta dictadura. Ese mismo año se proclama una nueva constitución. Es nombrado presidente Teodoro Obiang Nguema quien inaugura un nuevo período de paz y equilibrio para la pujante nación.

Es el establecimiento de los derechos civiles y la unión a la Comunidad Económica y Monetaria del África Central lo que permiten a Guinea enfrentar su crisis económica con valentía y entereza, digna de su abnegado pueblo.

En 1991 se actualizan puntos fundamentales en la constitución para el futuro de los africanos. En el año 1996 los Estados Unidos con su empresa petrolera Mobil empiezan a explotar los yacimientos del país. Guinea Ecuatorial es el tercer productor de oro negro en África luego de Angola y Nigeria.

En 2003, se forma en España el gobierno en el exilio dirigido por el traidor Severo Moto. Un frustrado intento de golpe de estado quiso quebrar el orden y el equilibrio logrado por el noble presidente Obiang y en el 2004 fue arrestado en Sudáfrica Mark Thatcher, hijo de la genocida Margaret Thatcher bajo el cargo de colaborar en la sedición.

Los años 80 recibieron a Guinea en un proceso de armonización, tal como se vio reflejado en la magnífica literatura de Raquel Llombé con su libro Leyendas Guineanas, primer libro infantil, la inauguración del Centro Cultural Hispano Guineano en 1982 y la edición en 1985 de Ekomo, primera novela escrita por una mujer, María Nsué Angüe.

Se puede decir que en muchos aspectos Guinea Ecuatorial ha vivido una especie de Edad Media propia hasta la llegada del presidente Teodoro Obiang Nguema. Al igual que en el devenir gradual en que los antiguos pueblos germanos iban concretando la ruptura con el Imperio Romano de Occidente, eran los guineanos en su sed de libertad e igualdad que iban rompiendo con el dominio español, otrora el imperio en donde no se ocultaba el solo, en épocas de Carlos V. La propia colonización española se encargó de implantar en el país un sistema neofeudal. Al igual que en Latinoamérica, la riqueza era la posesión de la tierra, siempre en manos de un limitado número de grandes propietarios, mientras que la mayoría no propietaria era la encargada de trabajar como campesinos.

Guinea Ecuatorial: Reflexiones. Ensayo. Cap. III. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Guinea Ecuatorial: Reflexiones. Ensayo.

Por Cristian Claudio Casadey Jarai, licenciado en literatura.

Capítulo III: Esbozos ecuatoguineanos.


A veces es tal el poder de la clase opresora que produce sobre algunos oprimidos un nuevo equilibrio conservador, un consentimiento, una especie de reivindicación de parte del débil para con el más fuerte.

En Guinea Ecuatorial, durante el período de dominación española se produjo en el campo de las letras una literatura de consentimiento. La primera publicación en 1903 en la entonces Guinea Española fue la Revista Misional, de marcado carácter religioso, colonialista y dirigida hacia el público blanco; una producción de la fuerza en ese entonces en el poder para su propia clase.

Editada en el año 1956 y titulada “Cuando los combés luchaban” del escritor Leoncio Evita es considerada la primera novela ecuatoguineana. Es un claro ejemplo de esta clase de literatura llamada de consentimiento.

La historia se desarrolla en el sector continental del país, en Río Muni (llamado Mbini por sus pobladores originales), donde un misionero protestante explica bajo su punto de vista los hechos que se suceden. Es la lucha de lo salvaje, lo impuro, lo malo, “lo africano”, contra la civilización, lo puro, lo bueno, “lo europeo”, o sea, un rechazo del propio autor a su verdadera identidad. La obra fue empleada con éxito por parte de los españoles que veían en ella la justificación de su cultura y su opresión sobre el elemento nativo, siempre menospreciado.

En 1962 se publica el libro “una lanza para el Boabí”, de Daniel Jones Mathama. En esta ocasión, el protagonista llamado Gue es africano y relata su vida. Sun infancia transcurre en la isla de Fernando Poo (hoy Bioko), narra su traslado a España y su regreso a Guinea Ecuatorial hasta la muerte de su padre. Es una obra de carácter autobiográfico en donde se enseñan las costumbres de la etnia bubi en Bioko. También pertenece al género de la literatura de consentimiento. Su padre, un monarca venido a menos, pondera la obra civilizadora de los españoles y su “legado positivo” para el pueblo africano.

Pero no solo la historia moderna de Guinea Ecuatorial es agitada y tormentosa. En 1472, Fernao de Po, Fernando Poo en español, navegante portugués, buscando la ruta hacia la India encontroó la isla que se llama Bioko bautizándola con el nombre de Formosa, o sea hermosa. Don Juan II de Portugal se proclamó Señor de Guinea y Primer Señor de Corisco. La colonización de las islas de Annobón y Corisco comienza en 1494 con destino a ser un puesto estratégico para el tráfico de esclavos. En 1641 la Compañía de Indias holandesa se estableció sin permiso portugués en Bioko, y en 1648 volvieron los lusitanos armando una propia Compañía de Corisco para la trata de esclavos con destino a Francia, España e Inglaterra. Se construye el fuerte de Punta Joko, una de las primeras edificaciones europeas en la isla. Más tarde, los británicos aprovecharon el lugar para establecerse en el mismo y fundar Port Clarence, hoy Malabo.
Mediante los tratados de San Ildefonso y de El Pardo, durante el siglo XVIII Portugal entregó a España las islas de Fernando Poo y Annobón a cambio de la Colonia de Sacramento, hoy Uruguay, y la isla de Santa Catalina.

Fueron cedidos a España los derechos comerciales en el continente africano entre los ríos Níger y Ogüé. El conde de Argelejos, partiendo desde Montevideo en épocas del Virreinato del Río de la Plata tomó posesión de Bioko en 1778. Tras arduas luchas y negociaciones los españoles lograron la sumisión de los jefes locales, aliándose con la tribu de los bengas y su rey, Bonkoro I. Los ingleses, en 1827 ocuparon la isla la cual abandonaron seis años más tarde. En 1831, Marcelino de Andrés y en 1836 José Moros exploraron el exótico territorio africano.

El capitán de navío Juan José de Erena fundó en 1843 la capital Santa Isable (Malabo actual, nombre puesto en honor a un legendario rey de la etnia bubi).

Erena ocupó Annobón, Corisco, los islotes de Elobey y la cuenca del río Muni en el continente.

Hacia 1845 la Real Orden de Isabel II de España autoriza el traslado de todos los negros y mulatos libres de Cuba que deseen vivir en Guinea, la cual sufre un momento de luchas internas entre los poderosos Munga I y Bonkoro II por 1855.

Bioko se convierte en presidio español en 1861. Ese mismo año por Real Orden, al no ir voluntariamente ningún afrocubano a Guinea, se dispone el traslado de 260 negros y presos políticos.

Entre 1875 y 1886 tienen lugar las exploraciones de Manuel de Iradier y Bulfy que acaba con los levantamientos de las villas estado de la etnia fang, hoy en día la mayoritaria en el país.

Los españoles durante el período de 1887 a 1897 entablan relaciones con el rey Moka de Bioko quien logra unificar a los clanes bubis. Es sucedido por Sas Ebuena en 1899 a 1904 y por Malabo entre 1904 y 1937 quien es encarcelado por sus ideales de libertad.

Por el tratado de París en 1900, España llega a un acuerdo en los litigios fronterizos con las demás potencias coloniales europeas delimitando los límites de Río Muni, el sector continental. A partir de ese momento se desarrolla en el país el cultivo del cacao, llegando a ser el primer productor mundial; del café y del aceite de palma. España cierra el ingreso de extranjeros lo que deja como consecuencia que actualmente se hable principalmente español y que exista una amplia mayoría de católicos.

domingo, 10 de febrero de 2008

Neoalquimia: El Grimorio de la Nueva Gnosis. Cap. II. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Neoalquimia: El Grimorio de la Nueva Gnosis.
Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
Capítulo II: La operación neoalquímica.


Luego de la gracia de Dios es la paz en el corazón el más grande y preciado de todos los tesoros que puede encontrar el hombre. Vano es poner la esperanza en el mismo o en cualquier cosa terrenal

El espíritu del adepto, preparado con fe y esperanza, comienza su trabajo astral purificándose por medio del fuego simbólico y sagrado que arde en el interior de cada uno de los seres humanos.

Un combate esotérico se libra en el microcosmos del iniciado, el duelo entre la rémora y la salamandra, el bien y el mal, lo apolíneo y lo dionisiaco. Gran recompensa es dada al vencedor siempre y cuando pelee limpiamente, pues nemo accipit qui non legitima certaverit (nadie lo recibe sin combatir conforme a las reglas).

No se debe confiar ni en la ciencia ni en la astucia, sólo mediante la fe en la gracia divina se logran los resultados anhelados.

En este viaje hoperpoético y sobreterrenal, la figura del joven Mercurio con su caduceo, mensajero de los dioses, en su nube, es lastimada por el viejo Saturno quien corta sus piernas con la guadaña del tiempo, representación simbólica y sexual de la mezcla del mercurio astral y bisexual, semen y óvulo a la vez germinado en el conocimiento del sabio Cronos.

El proceso continúa con la sublimación del mencionado mercurio mortificado quien asiste a la lucha entre las siete serpientes negras y amarillas que habitan las sendas cavernas en la montaña sagrada, acaso el Olimpo ya decadente, custodiado por un maldito grifo que intenta comerse a los reptiles. Un árbol puro con hojas de oro y plata, masculino y a la vez femenino, de naturaleza hermafrodita, corona el lugar. Dos dragones custodian la noble planta.

La acción se traslada al valle, al esbelto jardín de las Hespérides, en donde se revivifica el mercurio sexual sublimado. Un grupo de ciegos busca el manantial que se encuentra al lado del rosal de oro y fuego que ha de estar tan cerca que permanece invisible. La verdad permanece hermética y reservada para unos pocos.

Cuenta el antiguo Plinio en su libro XXXVI, capítulo XXVI que en tiempos de Tiberio existió un maravilloso artesano que había descubierto un vidrio flexible, que se podía moldear tan sólo con las manos, prácticamente indestructible. El emperador, temeroso de que el nuevo invento le restase valor al oro y a la plata, luego de asegurarse de que nadie más conocía el secreto, mandó a cortarle la cabeza al sabio y a quemar su laboratorio. Queda en claro que no se debe entregar el corazón a cualquiera, sólo se puede confiar en el Altísimo. El hombre es esclavo de sus inclinaciones y deseos por lo que necesita trabajar arduamente para poder seguir en el sendero de la Gran Obra. Se encuentra escrito en el libro de Job: “Tentación es la vida del hombre sobre la tierra”, el fuego prueba al hierro y la tentación al hombre justo.

Siguiendo con la transmutación mercurial, el infame rey Herodes ordena la masacre de los inocentes. Los soldados llenan un recipiente con la sangre de los niños, la luz del sol la baña de día, la de la luna de noche. Hay siete criaturas muertas. Es un estadio difícil, una cruel preparación, dura para el neófito, quien tiene que reponerse pronto de la macabra imagen.

Continúa con la figura del caduceo formando por dos serpientes que se engullen una a la otra abrazando una barra de oro, una acuosa y la otra terrestre, solución y volatilización, unión sexual entre ambos principios generadores de vida.

Las serpientes mueren crucificadas, se coagula y fija la sustancia volátil. La muerte da paso a la vida.

Por último, cuatro manantiales sagrados brotan en medio del desierto, cuatro pequeñas serpientes se acercan a ellos, es la multiplicación, custodiada por dos dragones, dos naturalezas, macho y hembra reconciliados. Finalmente dos ángeles entregan por medio de un hombre, espíritu encarnado y adimensional la piedra blanca, la piedra filosofal.

Panintroatlanteología. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Panintroatlanteología. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.


Bebiendo de las extrañas y turbulentas aguas del atavismo casadeístico se levanta la isla de la protociencia de la panintroatlanteología, búsqueda total y personal de la perdida Atlántida interior que se esconde en el hermético plano astral de cada ser humano.

Compos sui, (1) el neoarte recién nacido es vasto y anguloso, hijo de una quijotesca mente centrípeta que atrae a sí misma el glorioso recuerdo de un pasado hiperutópico y adimensional. Para regresar a aquella tierra prometida no hay más camino que el espiritual, pues labor improbus omnia vincit (2).

Argumentum baculicum (3), a la manera de la ectlipsis, pseudoecuménicamente esta neognóstica de consensus omnium (4) es ecuable a la peregrinación supraplasmática que sólo se siente en el alma.

De naturaleza neoalquímica y bimetálica, el difícil proceso de revelación del árbol de la ciencia olvidado en la esfera metafísica del hombre es purificado por las bodas sexuales y sublimizadas del azufre saturnino y del esperma filosófico mercurial, entes inmateriales en un macarismo cuasi armónico y disonante a la vez.

El microcosmos, resumen complejo del universo, es aislado dentro de la luz del corazón celestial que lo ilumina. Honor alit arter (5).

Monóstrofe sobreterrenal y circular, la panintroatlanteología ha sobrevivido escondida en el ADN hectoplasmático del hombre in saecula saeculorum (6).

Famoso principio griego, gnóthi seanto, (7) que figuraba en el templo de Delfos y luego latinizado, nosce te ipsum, (7) es conócete a ti mismo, llave de la sabiduría ancestral que permite el acceso al olvidado jardín de las Hespérides etéreo e individual.

Debout, les morts! (8)

Dixitque Deus: Fiat lux. Et facta este lux. (9) Génesis, I, 3.


Notas:

1.- Dueño de sí mismo.
2.- El trabajo obstinado vence toda dificultad. Virgilio.
3.- Argumento del bastón, es decir, convencer “a palos”.
4.- De consenso universal.
5.- El honor alimenta a las artes. Cicerón.
6.- Por los siglos de los siglos.
7.- Conócete a ti mismo.
8.- En pie, los muertos!
9.- Y dijo Dios: Hágase la luz. Y la luz se hizo.

El Golem Efesio. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

El Golem Efesio. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Exequias era un rico comerciante judío perteneciente al grupo de los efesios. Hijo de una interesante estirpe, sus antepasados fueron derrotados en crueles luchas por los persas y por las dinastías griegas de los Ptolomeos y los Seleucidas sucesivamente.

Ya en épocas del rey Antíoco IV terminaban de ser aniquilados los samaritanos y los saduceos por las poderosas legiones romanas entre el 66 y el 70 después de Cristo. Únicamente sobrevivieron los fariseos quienes se adaptaron a las leyes del imperio.

Exequias, refugiado en un pequeño poblado griego con una identidad falsa, recuperaba el dinero perdido en tantas batallas y crisis dedicándose a administrar un viñedo y varias embarcaciones pesqueras.

El hebreo temía a la muerte. Era un gran estudioso de la filosofía helénica y de los mundos subterráneos. Primitivo espagirita, pasaba muchas horas nocturnas frente al crisol y el atanor tratando de descubrir el elixir de la vida.

En aquellos tiempos, los pocos efesios que vivían en el anonimato manteniendo un bajo perfil por cuestiones de seguridad, compartían la noción de que el destino de los muertos era un tenebroso mundo en las entrañas de la tierra llamado Seol. Ahí las almas llevaban una vida debilitada y lúgubre, comunicándose entre ellas por medio de chillidos similares a los de los pájaros.

Preocupado por el destino incierto de Israel, Exequias se dirigió con destino al templo de Delfos a pedir la sabiduría de los dioses. En el tortuoso camino se encontró con una pequeña caverna de la que salía un delicioso perfume. Intrigado, el estudioso se adentró en ella. Caminó algunos pasos y se sorprendió al escuchar unos sonidos extraños. Una hambrienta y vil turba se acercó hasta sus sandalias. Aterrorizado, reconoció en uno de los espectros la figura de su madre, desaparecida en circunstancias poco claras. Cortándose las muñecas, invitó a la aparición a beber la sangre del sacrificio. Después del macabro brindis, su progenitora le entregó un antiguo papiro.

Desvaneciéndose la visión, Exequias emprendió el regreso al pueblo. Encerrado en su laboratorio, siguió las precisas instrucciones del rollo. A imitación de Jehová, tomó el barro sublimizado con las cenizas del cordero y la paloma y dio vida a la criatura.

El Golem se levantó. Se paró delante de su padre. Abriendo bien grande la boca, exclamó:
- “Ingrata patria, ne ossa quidem mea habes”.

Errante, Exequias abandonó su creación.