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jueves, 23 de octubre de 2008

Nueva Revista Cultural Espíritu Literario




A continuación se reproduce la primera editorial de la Revista Cultural Espíritu Literario:




El Espíritu Literario.Difícil tarea la de nacer. El acto de ver por primera la luz de este mundo es uno de los más difíciles de la existencia, no sólo para quien surge en esta realidad sino también para sus progenitores. Ardua es la tarea.Pues bien, esta es la germinación de un espíritu inquieto, un alma de letras, que necesita expresarse día a día, minuto a minuto, instante a instante. A falta de un espacio para plasmar sus pensamientos, no pudo ser de otra manera: crear su propio lugar en el universo.He aquí el resultado: La Revista Cultural Espíritu Literario, abierta a los creadores que necesitan de ella para comunicar aquello que tanta inquietud siembra en sus corazones.Una luz, una esperanza, un largo camino por recorrer. Vehículo de opiniones, una revista es siempre una motivación para seguir escribiendo, para seguir imaginando.La puerta está abierta, sólo falta tocar. Con gusto serán recibidos.




Revista Cultural Espíritu Literario http://www.elespirituliterario.blogspot.com/


Colaboraciones y contacto tioteclas@hotmail.com, tioteclas@yahoo.com


miércoles, 8 de octubre de 2008

Portada. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.


Portada. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Portada de un periódico sensacionalista. La fotografía, ya de por sí, habla por sí sola. Un hombre, al parecer de mediana edad, yace sin vida en el suelo. Está descalzo, sus pies cruzados y con la camiseta color bordó subida por el pecho. Pantalón claro. Sin más prendas que las ya mencionadas. Suciedad a su derecha, y a su izquierda un policía que trata de cubrir el rostro del fallecido con una bolsa negra de esas que se utilizan para la basura.
Escena perturbadora. Otros agentes conversan entre ellos, uno observa. A un costado, un curioso. Es un día nublado. Inconmovibles, es un hecho más del día. Sólo un par de letras de gran tamaño en color rojo para una posteridad que nadie recordará.

La llave de los piadosos. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.


La llave de los piadosos. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

En la peana de los sentimientos
Pávido huye el valiente
Pues intonso en su proceder
Un corazón refinado
Entre clamores lo rechaza.

Dentro del esteral del alma
El lastre de lo profano
Tiende su ancla pesada,
Abismo de la Crueldad.

Mas sin estigma valedero
La verdad se levanta,
Es ruptura de ignorancia
Llave de los piadosos.

martes, 7 de octubre de 2008

Agradecimiento a Oscar "Cholo" Gómez Castañón


Mi agradecimiento a Don Oscar "Cholo" Gómez Castañón por la entrevista realizada a mi persona en la radio Belgrano AM 950 de Buenos Aires, Argentina, del día 7 de octubre de 2008 en el programa "La Mañana del País" en la sección "Lejana Tierra Mía". Desde ya mi reconocimiento a su gran labor periodística.


Cristian Casadey

miércoles, 1 de octubre de 2008

Hugo Chávez y Casadey. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Hugo Chávez y Casadey. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
Hacía mucho calor esa tarde. Una brisa que entraba por una de las ventanas del palacio de Miraflores refrescaba un poco el pesado ambiente. El jerarca estaba sentado detrás de su escritorio, inmerso en un mar de papeles. Presupuestos, borradores, documentos, en fin, hojas y más hojas de muchas palabras y poca claridad. Cosa de políticos, me decía en mi interior. El retrato de Simón Bolívar parecía observar impaciente la situación.
- Y dígame, don Casadey, usted que sabe mucho sobre geopolítica africana, ¿qué recomendaría en cuanto a las nuevas relaciones con Rusia? – me preguntaba el jefe.
- En estos tiempos difíciles, de grandes cambios y profundas crisis socioeconómicas a nivel mundial, es interesante y muy provechosa para el país su propuesta, señor presidente – dije tratando de escapar al pelotón de fusilamiento.
- No me mienta Casadey, lo que me contestó suena a discurso de mandatario imperialista. Acá estamos ambos solos, usted y yo, lo que se dice entre estas paredes acá se queda. Bolívar es nuestro testigo desde lo alto del panteón de los héroes. No traicione a la Revolución Bolivariana don Casadey – replicó el comandante.
- Le recuerdo que debemos rendir cuentas a nuestro Superior. Poco importa mi opinión. Nos esperan en la Logia señor presidente. No hay tiempo que perder.
Chavéz arrugó la frente y se sintió impotente para responder. Sabía tan bien como yo que existían fuerzas más poderosas como para ponerse a discutir en ese preciso momento. Don Hugo accionó un mecanismo secreto que se escondía detrás del cuadro del prócer. Se abrió una entrada secreta. Ingresamos rápidamente. Caminábamos rápidamente, hasta llegar a una sala escondida en el corazón subterráneo de la edificación. Nos esperaban un grupo de encapuchados. Sonó una campana. Dio comienzo a la reunión.
- Estimados colegas, damos comienzo a nuestra sesión de octubre. Hoy tiene el honor de comenzar nuestro hermano Francisco Macías Nguema, quien desea hacernos partícipes espirituales de las fiestas por la independencia de Guinea Ecuatorial. Cedo la palabra a nuestro ilustre colega – comenzó diciendo un personaje desconocido para mi.
- Gracias, mbolan como se saluda en mi país. Es de mi agrado ver cómo la dictadura de la democracia triunfa en el mundo entero. Nuestros sueños de conquista del mundo ya están a un paso de concretarse. Lamento que Alejandro Magno no se encuentre presente para poder ver con sus propios ojos como todas las naciones son apretadas con la misma mano de hierro. Pero bien, es hora del rito.

Finalizadas las palabras, todos comenzaron a desnudarse. Recostados boca abajo, esperábamos tristemente nuestro destino. Con el rabillo del ojo, veía a lo lejos como llegaba George Bush luciendo una tremenda erección, preparándose a penetrarnos a todos los presentes. Disimuladamente, Chávez sacó de entre sus enormes puños cerrados unas pastillas.
- Tomé Casadey, son unas pastillas de cianuro. Siempre es mejor morir que dejarse violar una vez más por nuestro amo.
Amargado, veía como la muerte nos conducía a la par del Führer en el Infierno.
- Señor presidente – le dije a Hugo Chávez, - si no es uno, es otro. Ahora muertos deberemos servir a Hitler y dejarnos violar por él. La vida es injusta pero parece que la muerte lo es todavía más.
- Así es Casadey, así como te comportas en la vida, así será en la muerte.

Cantina (breve pincelada). Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Cantina (breve pincelada). Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Y acá me encuentro. Sentado. Adormecido por el efecto de un par de cervezas, mientras el cielo oscurece a media tarde. Cae el agua nuevamente. Es el dios de la lluvia que llora sobre este país y todo lo cubre de verde. Puro trópico, pura vida.
A veces miro hacia atrás y todavía no entiendo lo mucho que ha cambiado mi vida. Ahora golpean con muchas más fuerzas las límpidas gotas. El hielo se desarma dentro del vaso de rubia bebida. Me sonríe el águila de la etiqueta de la botella. Ya no más. Debo levantarme. Mi amada me espera. Largo es el camino de la vida, mas corto su provecho.

miércoles, 13 de febrero de 2008

El evangelio según Casadey. Capítulo IV. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

El evangelio según Casadey.

Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Capítulo IV.



Pasaron los días sin mayores cambios para Casadey y el pueblo. El tiempo transcurría de manera apacible y la gente hasta había cambiado sus rostros tristes por facciones llenas de esperanzas.

Casadey seguí con sus enseñanzas en la plaza. Empeñado en hacer conocer sus pensamientos, una tarde fue muy extenso en su prédica:

-“El símbolo remite de manera metafórica a aquello que se intenta evocar. Bien conocido es el caso en las Sagradas Escrituras cuando el Espíritu Santo es simbolizado por la paloma y las lenguas de fuego, se hace visible lo invisible por medio de imágenes que dan cuenta de un rasgo importante y distintivo como en el ejemplo, la pureza representada por la paloma y por el fuego.

En el Apocalipsis, 21: 18, San Juan tuvo la visión de la Jerusalén Celestial hecha de oro puro, símbolo de magnificencia y esplendor al igual que el brazo derecho, símbolo de poder que se encuentra de manera repetida en los Salmos.

En otro extremo están los instrumentos de la Pasión, la esponja como la pobreza y el hambre, que embebida en hiel se ofrecía a Jesús Crucificado; la lanza de Longino, siempre motivo de búsqueda en la historia simbolizando el corazón herido de Cristo al igual que la cruz, símbolo universal del sufrimiento de Nuestro Señor Hecho Hombre y estandarte de la fe cristiana. Dentro de esta misma tesitura la mano extendida tan presente en la iconografía cristiana representa la actitud del suplicante y de quien ora.

De todos los colores simbólicos, es el dorado el más admirado por el hombre, es el color de la luz solar, la luz que proviene de la divinidad, mientras que el blanco es la luz propiamente dicha, es el color neutro suma de todos los colores en contrapartida al negro, la oscuridad. El rojo simboliza la sangre, el amor y el sacrificio.

El púrpura a partir del código Justiniano en la antigua Roma fue reservado para el poder imperial, es el color del poder.

El azul es el color de la divinidad, del vacío del agua, del aire, del cristal, del Infinito hacia Dios.

El verde simboliza la naturaleza, la vida, el renacimiento de la primavera mientras que el marrón es el color de la tierra, “polvo eres y en polvo te convertirás”.

En continuidad con las enseñanzas de Cristo sobre la muerte y el Averno, ha vencido la gloria de la alegría pascual de la Resurrección de Jesús, el único que ha regresado del Reino de las Almas, del estado supraterrenal.

La invocación del nombre sagrado de Nuestro Señor fue exaltado en el libro santo de los Hechos de los Apóstoles en donde brotan la luz y la vida de los sacramentos, corazón de la nueva espiritualidad, la vida en Cristo, la síntesis entre la revelación y la filosofía al servicio de la primera.

Es el mensaje cristológico de los puros, el misterio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, eje de la fe y unión de lo humano y de lo divino.

Mientras que las antiguas corrientes como los nestorianos dividen a Cristo, los monofisitas vuelven a reabsorber su humanidad en su propio carácter celestial.

El misterio de la Encarnación Divina, de la hipóstasis, es la noción trinitaria que evoca a alguien que existe en dos naturalezas, dos ousias diferentes, Jesús verdadero hombre y Dios juntos, sin mezclas, indivisible en una sola persona a pesar de su naturaleza humana que exige su kénosis, es decir la humillación y expiación de los pecados del Dios Cristo bautizado por Juan en las sagradas aguas del Jordán y su crucifixión en el Gólgota en su propia elección personal, obra de su voluntad.

Dios trinitario, Patre Filioque, procede del Padre a la vez que del Hijo el Espíritu Santo, son tres personas, hipóstasis en una sola naturaleza o esencia (ousia).

La trinidad es consustancial más allá del entendimiento humano, diversidad absoluta y a la vez la más perfecta y total unidad.

Las nociones de hipóstasis y ousia son creaciones cristianas siendo que Dios Vivo no es una esencia o naturaleza, en palabras de San Gregorio de Nacienzo tres divinidades reunidas en una sola Dominación y Divinidad. Según San Juan Damasceno, “están unidas no para confundirse sino para contenerse mutuamente”. San Máximo el Confesor enseñaba que “Dios es un eterno movimiento de amor”.

La palabra theología en su significado más arcaico se refería a la Sagrada Biblia. Cuando el Areopagita hablaba sobre elevar las almas hasta las cimas secretas de las escrituras lo decía en el sentido de la teología mística al igual que cuando San Gregorio de Nisa y Orígenes comentaban que Dios se encuentra debajo del texto de las Escrituras como oculto detrás de un velo, aquel velo de Isis para los gnósticos, la gnosis, el conocimiento secreto.

Los gnósticos buscaban liberar la conciencia e investigar la realidad de los mundos superiores a los que el conocimiento de Cristo era al mismo tiempo una participación ontológica, una comunión personal a través de la sabiduría de las palabras bíblicas.

El neocristiano puede comprender la sabiduría detrás del velo y detrás del Verbo en los sacramentos, los misterios, en especial en el bautismo y en la eucaristía, en el cuerpo de Cristo.

Así pues, quien conoce el misterio de nacer de nuevo por el agua y el espíritu revela luego los enigmas de la cruz y del sepulcro por medio de las pistis, la fe, la encarnación del verbo y con la participación del Espíritu Santo en el pleno amor de la Santa Trinidad.

La participación en la vida divina por la profundización eucarística de las Escrituras es la trascendencia de la contemplación de la deslumbrante gloria de la Trinidad en sus dos afirmaciones que son simultáneamente verdaderas para la fe pero contradictorias para la razón, Dios es tres y uno, esencia y energía, verdadero hombre y verdadero Dios, Cristo en la perspectiva de la glorificación litúrgica, la doxología.

A través de los sacramentos se comunica la unidad del hombre en el conocimiento, el encuentro y la participación personal por medio del Espíritu Santo, de la Trinidad con relación a la Humanidad. En el siglo XI San Simón el nuevo Teólogo menciona que es inseparable de la vida cristiana la libertad profética. Es el Dios escondido, invisible, que se hace presente y se vuelve cognoscible gracias a sus energías, al Espíritu Santo, a sus manifestaciones divinas y por supuesto por su Hijo, que es hombre y Dios en una única naturaleza perfecta; en un renacimiento de la espiritualidad hesicasta, es decir, una espiritualidad de paz, activa y vivaz pero de silencio simultáneamente. El Cristo elkómenos, escarnecido despierta en la oración personal, secretamente transfigurado en su camino al Gólgota, dichoso y triunfante en su expiación voluntaria de los males de la humanidad. Es así que los fieles reunidos en la iglesia entonan la epíclesis, oración que solicita al Altísimo que envíe su Espíritu Santo para manifestarse en el Cristo glorificado en el simbólico sacrificio del pan y del vino, del cuerpo y de la sangre del Hijo de Dios hecho hombre, conmemoración de la Última Cena, ritual clave y trascendente en el misterio cristiano, ceremonia ampliamente detallada en el Testamento, en la filocalía, el amor a la belleza, a lo sublime de los textos sagrados. Asegurando que el conocimiento precede al amor, no ha de confundirse con el deseo. El amor busca lo deleitable, lo provechoso y lo honesto teniendo en su máxima cumbre el amor divino, principio, camino y meta de todos los actos honestos, la perfección del ánima intelectiva en la virtud y en la sabiduría.

El gozar voluntariamente tal como lo hizo Cristo en la Cruz mediante la unión de buenos sentimientos para la purificación del hombre constituye la más alta y sublime muestra del amor divino, que fluye esencialmente del mundo espiritual para luego influir en el corpóreo.

San Ignacio de Antioquia proclamaba que la gnosis de Dios es Jesucristo. La unión ontológica y personal con el Padre es a través del bautismo, la unción de su Espíritu, canon inmutable de la verdad.

San Gregorio de Nacianzo revelaba en una máxima de suma belleza espiritual que hablar de Dios es una gran cosa, pero que mejor todavía es purificarse por Dios. Nuevamente es el primer y más importante ritual para limpiar el alma por la gracia del Supremo a través del Espíritu Santo quien se hace presente por medio del vehículo conductor del agua bautismal en unión del hombre con el cosmos trascendental mediante la metanoïa, el cambio de espíritu y el acto de arrepentimiento de los errores en la eterna búsqueda adimensional de la perfección y de la autosuperación. Es la confianza ciega en los dones espirituales que como si fueran una visión mística revelan una energía astral de un plano superior en el que el Altísimo se ha convertido en hombre para que la misma humanidad pueda transformarse en Dios, la autoexusía, la capacidad del ser humano de determinarse desde el interior para llegar a la hipóstasis, a unirse libremente con el Todopoderoso y a comunicar su divinidad con el universo desde su microcosmos hacia el macrocosmos en donde la naturaleza antropocéntrica del hombre es un dinamismo creado por la gloria celestial, por la gracia creada y por la difusión de la doxa, luz de la esencia espiritual de los elementos.

La muerte es un nuevo modo existencial, por lo que según palabras de San Cipriano, Cristo ha querido ser hombre para que el mismo ser humano pueda ser lo que es Cristo. Es la realización del amor de Dios, sublime e infinito en plena unión y comunión entre la humanidad y la divinidad, es el Dios hecho hombre quien se encarna, sufre y muere para dar a los hombres una muestra suprema del amor celestial y del triunfo de la vida por obra de la Redención de Cristo. Es el bautismo que da muerte a la muerte misma.

En Jesucristo ya se encuentra transfigurado el universo en su glorioso cuerpo bañado en la luz astral: “En Cristo habita corporalmente la plenitud de la divinidad” (Col. 2: 9). Es el macrocosmos que depende del estado del microcosmos, de la relación de cada hombre con el Altísimo y con el resto de la Creación; es el corazón caritativo del Hijo de Dios que ama a todo el universo en su inmensidad y habita en el mismo.

La libertad se encuentra donde está el Espíritu de Dios: “El hombre espiritual es juez de todo y no depende él mismo del juicio de nadie” (I Cor. 2: 15).

Es un receptáculo para el Espíritu Santo lo que ha venido a preparar sobre la tierra Jesucristo, se hace sarcóforo, portador de carne, se convierte en hombre para que éste se transforme en neumatóforo, portador del Espíritu Divino para introducir en el corazón de la humanidad el Reino de Dios, la Jerusalén de oro venidera mencionada ya en el Apocalipsis.

“El que ha nacido del Espíritu es Espíritu” (Juan 3: 6), quien ha nacido de nuevo por obra del bautismo, del espíritu, participa de Dios en una nueva manera existencial a semejanza del cuerpo espiritual de Cristo en un estado de Pentecostés perpetuo en el que la Eucaristía renueva el recibimiento de los dones del Espíritu, actualización de la gracia bautismal: “Habéis recibido la unción del Santo y conocéis todo… no necesitáis que se os enseñe” (II Juan 20: 27). La incorporación de Cristo es por medio del bautismo y un nuevo nacimiento en el Espíritu, un renacimiento, un segundo nacimiento de su ser cósmico, una deificación, una theósis.

La presencia ontológica del Señor mismo se comunica en la luz y vida que el Espíritu transmite en el bautismo a través del agua purificadora.

“Id, haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28: 19).

Con su presencia no solo causal sino también diafánica es Dios pantodynamos, todo dinamismo que abarca en su velo a todo el universo con su río celestial de amor y divinidad en las aguas de la Trinidad con la belleza que rodea la esencia de todas las cosas, ya que en el Reino “los justos resplandecerán como el sol” (Mat. 13: 43).

Dios es uno y tres a la vez en un misterio inentendible a la razón pero claro a la vez para la fe, en la doble naturaleza de Dios hecho hombre, Cristo, dos naturalezas perfectas en una sola.

La Trinidad es la procesión del Hijo que nace del Padre y del Espíritu a través del Padre y del Hijo, a Patre Filioque. El Espíritu para la prossesio latina procede principaliter del Padre mientras que los griegos llaman a esta procesión ekporeusis en total identificación con la interpretación romana. Por lo tanto, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un solo principio. En otras palabras, es el Espíritu que procede del Padre del Hijo o del Padre en el Hijo por medio del cual se manifiesta.

El microcosmos visible de la humanidad en la unidad irreducible de la persona se manifiesta de manera ontológica en el misterio trinitario al igual que existe un Dios único en tres personas. También hay un hombre único en una multitud de personas, restaurando como unidad en la gracia y el Cuerpo de Cristo, puesto que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios es que debe imitar en la vida la naturaleza divina.

San Isaac el Sirio decía: “No es justo decir que los pecadores en el Infierno estén privados del amor de Dios… Pero el amor actúa de formas diferentes: se convierte en sufrimiento en los condenados y en gozo en los bienaventurados”. El amor es honesto y busca la Justicia.

Dios se manifestará a todos en la Parusía, ruega por todos los muertos para que ese “sueño” místico sea un proceso de purificación para prepararse a la Resurrección para un reestablecimiento de todos y de todo en el seno divino mientras que en el averno individual la segunda muerte no será la ausencia de Dios en el hombre sino del hombre sin Dios.

Es el bautismo la “muerte de la muerte”, el descenso del Espíritu que sin cesar purifica la sangre de Cristo.

La asimilación de la gracia es un proceso espiritual de crecimiento y superación que comienza en el bautismo y culmina en el sacrificio de la Eucaristía en la que cada creyente sincero es sucesor de Pedro, del “poder de las llaves”, del “poder de atar y desatar”.

Así, la hipóstasis cristiana es en cada persona por medio del bautismo y de la comunión transformándose en consustancial a sus hermanos, a Cristo y al Espíritu para llegar al Padre.

El iniciado en la búsqueda de la primera resurrección o resurrección del alma encuentra la luz divina en el bautismo.

El bautismo es una iluminación, un photismo que anticipa al hombre la Parusía. El hombre es a la vez estuaróforo, portador de la cruz y neumatóforo, portador del espíritu.

La nueva Jerusalén Celeste “no tiene necesidad de sol ni de luna para que la iluminen; por que la gloria de Dios la ilumina y su antorcha es el Cordero” (Apoc. 21: 23).

Es constante la búsqueda de la luz divina en la humanidad. Desde tiempos remotos como cuenta el mito platónico de la caverna, la iluminación y la verdad han sido anheladas desde el comienzo de la historia.

En el espacio astral, en el interior del espíritu que se abre en cada persona son las ansias de libertad y de luz que mueven el alma hacia la gracia de Cristo, hacia aquella gnosis oculta por el polvo de los siglos que el hombre ha olvidado pero que por el favor de la misericordia divina vuelve a encontrar.

La crismación o confirmación en la fe, en la gracia de Dios constituye un Pentecostés continuado del bautismo por el agua, anticipo del Espíritu consustancial a Cristo y que procede del Padre. Todo confirmado es neumatóforo, portador del Espíritu, testigo consciente de la verdad. Es aquel que después de una ardua lucha en su interior contra la tentación y los bajos instintos se deja llenar por el Espíritu Santo y anuncia el Reino ya no sólo con palabras sino también con el poder, con un apostolado carismático y personal. Así, se da testimonio del poder divino por medio del exorcismo, el don de la curación, la profecía, la distinción del aura y de los espíritus. Son los dones espirituales que se manifiestan en quienes han recibido al Espíritu Santo como en su momento lo recibió San Juan, vidente y profeta pero esencialmente sacramental en su evangelio.

El Espíritu reposa de manera sublime en el Cuerpo de Cristo, en la eucaristía, siendo la tradición, la paradosis una fuente de revelación a la par de las escrituras, memoria sagrada y espíritu de discernimiento de la fe en Cristo.

El lirismo metafísico está presente en toda su belleza en los textos bíblicos, son el misterio y la mística que impregnan la palabra divina en donde reposa la verdad del Espíritu sobre el Cuerpo de Cristo.

Por más arcaicas que sean las expresiones de la verdad éstas nunca serán desactualizadas ni caducas. Los dogmas secretos que nombraba San Basilio son los símbolos, signos y ritos que presenta la cristoesfera de la vida religiosa y es la tradición y la luz divina que interpreta y discierne sobre el significado de los libros sagrados. Toda impureza es consumida por la Santidad Divina en su fuego devorador. Por lo tanto es la confesión un acto individual de sinceridad personal con el Supremo mientras que el matrimonio propone una relación que es el nacimiento de una nueva familia. Cristo transformó el agua en vino en las Bodas de Caná bendiciendo dicha unión. San Juan Crisóstomo en su sabiduría mencionaba que el matrimonio es el sacramento del amor”.


El pueblo ovacionaba a Casadey. Lo consideraban un sabio, un hombre santo. Casadey se había dejado la barba y el cabello largos lo que le daba un aire profético junto a las túnicas que usaba. Parecía que el frío no le causaba ni el mínimo efecto en el cuerpo.

Fin del capítulo.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El evangelio según Casadey. Capítulo tercero. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Casadey recordaba lo aprendido sobre el agua, símbolo de vida, sustancia única e ireemplazable, vehículo eterno del bautismo.
Como relataba el evangelio, Juan bautizaba en el agua para el arrepentimiento y limpieza del alma, preparación para recibir al Espíritu Santo que bautiza en fuego. Dada la importancia de este ritual fue el propio Jesús en persona quien se dirigió desde Galilea hasta el mítico río Jordán para ser bautizado por Juan a pesar de la oposición del mismo. En cumplimiento de toda justicia, Casadey no podía dejar de acatar la voluntad divina.
En su interpretación particular, Casadey decidió autobautizarce después del incidente con su falso maestro.
En un río sucio y contaminado realizó su lavatorio exterior para limpiar simbólicamente su alma y recibir los dones celestiales.
En voz alta, durante su desagradable y sacrificado baño repetía lo escrito en Juan 3, 5: "En verdad, en verdad te digo, que quien no naciere del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios".
Casadey pensaba que sólo podía alcanzar por medio del bautismo el camino hacia la vida eterna para formar parte del Reino Celestial. Estaba deseoso de que en ese momento descendiera sobre su cabeza el Espíritu Santo en forma de paloma.
Detrás de unos matorrales, un grupo de niños espiaba asombrado el dantesco espectáculo. Jugando una macabra broma, robaron todas las pertenencias de Casadey quien estaba demasiado concentrado como para ocuparse de cosas tan banales.
Luego de acabado el ritual, Casadey empezó a buscar desesperadamente sus ropas por todos lados. Una vez resignado, se sentó a orillas del agua a meditar.
Reflexionaba sobre el concepto de epopteia o vista personal. Según Platón, es todo aquello en que de manera intuitiva y por medio de la contemplación de las cosas éstas se conciben como verdaderas ideas absolutas. Casadey llegaba por medio de su esfuerzo y gracias a lo aprendido en esa amarga experiencia al estado en que por sí mismo comenzaba a redescubrir el cosmos. Pronto se repondría nuevamente y cumpliría con su vocación. Se dirigió al poblado. Era de noche. Contando lo sucedido la gente se apiadó de Casadey brindándole abrigo y alimentos.
Casadey se sentía bien en ese ambiente. Era un pueblo pequeño y decadente en donde la pobreza había empujado a la juventud hacia la ciudad. Aquella tierra se había convertido en un paraje perdido, de gente mayor y algunos niños, con muy pocos habitantes. Una plaza central era el corazón del caserío y la prematura muerte del párroco local junto a la falta de interés de las autoridades eclesiásticas de solucionar la situación habían dejado a la iglesia local en un estado total de abandono. Esa perspectiva le ofrecía a Casadey un ambiente propicio para desarrollar sus actividades espirituales. Casadey, fiel a su temperamento, al día siguiente, luego de albergarse en la casa de unos ancianos caritativos, retomó su costumbre de predicar en medio de la plaza.
Casadey se paró en medio del espacio verde y comenzó a hablar. Los lugareños, no acostumbrados a este tipo de cosas se acercaron a escuchar sus palabras.
Casadey dijo:
- "Es mediante la gracia de Dios que se es cristiano, palabra que proviene de Cristo. El hombre es cristiano mediante la fe en Jesús y en su bautismo por el agua y el Espíritu Santo, es decir, el hombre se hace cristiano recibiendo la purificación mediante el ritual del bautismo. San Pablo dijo: "Sin la fe es imposible agradar a Dios"."
Casadey viendo que a su alrededor por primera vez la gente no se burlaba y oía interesada, continuó entusiasmado:
- "Los ángeles son los seres más perfectos creados por el Todopoderoso, seres de luz enteramente espirituales e incorpóreos que se dedican a la alabanza y al servicio de Dios. Están en estado de gracia permanente, de una santidad eterna, son seres dotados de inteligencia y voluntad propias lo que ha hecho que no todos los ángeles permanezcan al lado de Dios sino que algunos, vencidos por la soberbia, se rebelaron en contra de su Creador liderados por Lucifer, el ángel más bello, quien fue vencido por Miguel. Los insurrectos fueron arrojados a la profundidad del Averno y desde entonces se los conoce como demonios. Cada uno de los seres humanos posee un ángel custodio, un ángel de la guarda que proteje al individuo y lo cuida del mal.
Mientras los ángeles se enamoran y aman la belleza espiritual, los hombres aman y admiran la belleza corporal. Platón decía que es grande el Dios del Amor. Para los antiguos eran dioses los que ahora llamamos ángeles.
Según Plotino las ideas están divinamente en el mismo Dios, pues aunque se lo llame de diversas maneras es una fuerza inefable e infinita que siempre concurre a la eternidad, a la fuente de todos los pensamientos, que son muchos pero que es uno solo en verdad, Dios.
San Pablo dice que el que llega a Dios se hace una sola cosa con Él.
Es lo que realizan las almas nobles, pues como Él es la belleza y el centro, conocen en Él la infinita hermosura y bondad. Es la excelentísima existencia de Dios, hermoso acto y potencia que se proyecta y derrama, primero en los ángeles y luego en las almas.
He aquí mi misión: Uno de los actos más piadosos y loables es la peregrinación hacia lugares sagrados. Es el camino del neófito hacia la sabiduría, hacia la perfección, es la búsqueda de la piedra filosofal, la conmemoración del recorrido de Nuestro Señor durante su Pasión, Muerte y Resurrección. No debe interpretarse la peregrinación como un simple sendero que se debe caminar, más bien la verdadera peregrinación es en sí la vida misma, un constante viaje en el que se encuentran inexorablemente pruebas y obstáculos en el recorrido, el cual es largo y complicado. Como el alquimista en su búsqueda, el caminante conoce su destino mas no siempre el sendero correcto, es por eso que necesita de mapas y guías para no perderse y llegar a su meta. El único mapa correcto es aquel que lleva al peregrino hasta Cristo, su fiel guía por toda la eternidad hasta Dios."
La gente del pueblo, maravillada con la elocuencia de Casadey lo invitaron a quedarse entre ellos. Lo tomaban por un gran sabio que podía traer algunas soluciones a la crisis y la desesperanza que reinaba en la zona. El fallecimiento del cura párroco había dejado un vacío en los corazones de muchos mayores que pese a lo extravagante de las creencias de Casadey y su prédica, vieron en él un buen ejemplo para los pocos jóvenes que todavía quedaban en el lugar. Pese a todos sus defectos Casadey tenía una gran virtud: Hablaba con lo que para él era toda la verdad, únicas e indiscutibles revelaciones del mundo supraterrenal.
En una especie de neomedievalismo espiritual Casadey consiguió hacerse de una vestimenta rústica similar a la usada por las antiguas órdenes religiosas cristianas. Al alcalde le divertía mucho ver como día a día cada vez más gente se agrupaba durante las tardes en la plaza para escuchar las palabras del nuevo profeta.
El abandono de la iglesia tentaba mucho a Casadey. En su fuero interno deseaba que la gente lo transportase a ella nombrándolo nuevo vicario y salvador del pueblo. Durante las mañanas pasaba sus horas entre las personas y en especial en la pequeña biblioteca del pueblo, recuerdo de gloriosas épocas pasadas, fruto de la filantropía de otrora ricos pueblerinos preocupados por el progreso y el futuro. A pesar de ser limitada habían en ella numerosos libros sobre filosofía y teología lo cual animaba mucho a Casadey en su afán y sed de conocimientos. En ocasión del aniversario de la creación de la biblioteca, aprovechó Casadey para dar un discurso con miras a ganar para sí la simpatía del alcalde, hombre algo tosco pero deseoso de cultivarse. Los personajes importantes estaban ahí reunidos esperando escuchar intrigados las palabras de Casadey, que comenzó:
- "Los libros son fuente de cultura, de saber. Loable ha sido la tarea de nobles miembros de la comunidad que preocupados por el desarrollo de las mentes, hicieron posible esta magna biblioteca. Aun más, en sus admirables intenciones dotaron a este templo del conocimiento con grandes obras de la teología para el provecho de toda la sociedad. En su etimología, la teología significa estudio o tratado sobre Dios.
Es por medio de la Revelación, de la lectura del Cosmos que lo rodea que el hombre conoce las verdades sobrenaturales. La teología se ocupa de estudiar de manera científica la Revelación divina dentro del marco de la fe. La palabra teología fue empleada en tiempos remotos por Clemente de Alejandría y Eusebio de Cesarea.
Anselmo de Canterbury define a la teología como la inteligencia de la fe mientras que Santo Tomás de Aquino lo hace como la ciencia de la fe.
Es gracias a estos libros que el futuro no será empañado por las tinieblas de la ignorancia."
Maravillado, el alcalde elogió las palabras de Casadey que se sentía triunfal, contento de sí mismo, por primera vez en su vida plenamente aceptado y hasta admirado por los demás.
Fin del capítulo tercero.

lunes, 4 de febrero de 2008

Lettre de Remerciement (Carta de agradecimiento). Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

A son Altesse Royale, le Monseigneur le Prince du Cabinda:


La faible service que j'ai taché de vous rendre me méritait pas la manière dont vous me témoignez que vous l'avez reçu.

Jamais je n'ai rien vu de si agréable et de si obligant. Cette grace et la manière dont vous etes tuojuors employé pour moi me touchent si sensiblement que jái de la peine à vous dire au point où cela est.

Je suis avec un profond respect, Monseigneur.

De votre Altesse royale, le très humble et très obéissant serviteur.

Cristian Casadey



Traducción:



A su Alteza real , el Príncipe de Cabinda:

El corto servicio que he tenido ocasión de prestar a Usted no merecía los testimonios de gratitud con que Usted lo ha recibido.

Jamás he visto nada más agradable ni más cortesano. Esta gracia el modo como Usted se ha comportado conmigo me penetran de gratitud, en términos que me privan de expresión bastante para probársela po medio de palabras.

soy, Serenísimo Señor, con el más profundo respeto
su más humilde y atento servidor.

Cristian Casadey

sábado, 2 de febrero de 2008

¿Quién es Cristian Casadey? Neo Alquimia. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

¿Quién es Cristian Casadey? He aquí el dilema.

Extraño personaje, se presenta como el portador de un nunca bien ponderado mercurio filosófico, metálico y espiritual en una sola naturaleza.

Si non percusso terrebo, (1) canta su impertinente pluma, done totum impleat orbem (2) .

Suprapornógrafo metafísico que intenta desnudar a la cruda verdad es a la vez oscuro sacerdote hermético que celosamente guarda los más profundos secretos. Por su inconstancia y volatilidad se identifica con la primera carta del Tarot, el Loco o el Alquimista.

Atrapado en el doble caduceo, escapa de su microcosmos cotidiano a través de la pantalla del Nuevo Árbol de la Ciencia y saca provecho de las maravillosas manzanas del jardín de las Hespérides. Extiende su paciencia como el viejo Fénix en su inmortalidad y guarda su antigua llave de afinar, espejo del arte, para matar al grifón que lo atormenta.

Hermes, desvelado, invita a Casadey a escribir...

Sor non omnibus aeque. (3)

Notas:
1. Si no alcanza a nadie, al menos aterrorizaré.
2. Hasta que llene toda la tierra.
3. La suerte no es la misma para todos.