miércoles, 13 de octubre de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Un poco sobre la desaparecida Ciencia Ficción Soviética (Primera Parte).

Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
Curiosamente, a diferencia de otras partes en el globo terrestre, la ciencia ficción en la extinta Unión Soviética siguió su propio camino, alejada de los estereotipos anglosajones.
Comenzó a penetrar en las profundidades del alma humana mucho antes que la corriente americana.
La peculiaridad del género tras
Un relato sumamente interesante es “El sol líquido” de Alexander Kuprin, quien en 1912 predice la utilización de la energía solar. Algo más imperialista y jocosa para algunos es “La estrella roja”, novela escrita en 1908 por Alexander Bogdanov donde se relata la realización del ideal comunista en el planeta Marte, similar en tema a lo desarrollado mucho después en el séptimo arte en Italia con la serie de televisión “Fascistas en Marte”, de carácter cómico, ácida crítica al totalitarismo de Mussolini.
A pesar de que a simple vista se piense lo contrario, tanto en el mundo socialista como en el capitalista, era común la adaptación al cine de la literatura, como por ejemplo la novela Aelita de 1922 que fue punto de partida para la película del mismo nombre conocida también como “El Soviet en Marte”. De magnífica trama, cuenta la historia de unos astronautas que llegan al planeta rojo donde conocen una espléndida civilización, que resulta ser ni más ni menos que
Imposible no nombrar a Alexander Beliaev, llamado por muchos “el Julio Verne soviético”. Gran crítico de la sociedad capitalista era también muy meticuloso a la hora de describir con exactitud hechos científicos.
martes, 4 de noviembre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
El Café y Balzac. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

El Café y Balzac.
Hay escritores que se sienten mejor de mañana, otros que prefieren la tarde y algunos, a imitación de los búhos, disfrutan de la noche.
Diversas personalidades, heterogéneas formas de vivir. Sin embargo, un gran aliado silencioso ayuda a casi todos por igual: El café.
Bebida milagrosa, de oscuro brillo y enigmático aroma, seduce a hombres y mujeres para transportarlos al gozo del sabor.
Sus propiedades revitalizadoras hacen del mágico líquido un gran inspirador en momentos de agotamiento, tanto físico como mental. No en vano acompaña a la solitaria labor del creador literario, quien con un par de sorbos se repone a la falta de ideas en el momento de escribir estimulado por el delicioso elixir divino.
Una taza colmada siempre invita al autor a tomar pluma y papel (o más bien el teclado en estos tiempos modernos) para dar rienda suelta a su imaginación. No importa ya cuál sea el horario elegido para llenar las páginas en blanco.
Honoré de Balzac, fue uno de los escritores más prominentes de la primera mitad del siglo XIX. Junto con Flaubert, fue el representante de la comedia realista. Gran entusiasta del café, fue ese brebaje maravilloso el combustible de su enorme producción literaria
El autor francés todos los días compraba sus propios granos de oro. Se cuenta además que inició a su secretario en la elaboración de la bebida con diverso nivel de concentración según sus necesidades creativas de cada jornada.
Siempre de la mano, la infusión y el intelectual, son binomio inseparable de imaginación y agudeza mental.
domingo, 26 de octubre de 2008
El "Locus Amoenus" en la Ciencia Ficción. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

El “Locus Amoenus” en la ciencia ficción.
Probablemente, el tópico literario más desarrollado es el del paisaje bucólico, llamado Locus Amoenus (expresión latina que significa “lugar placentero”). Se refiere un lugar idealizado, próximo al Edén, al mítico Jardín de las Hespérides, al Génesis bíblico en cuanto a sus sugerencias. Se lo usa para crear el contexto adecuado para el avance de una acción, de un relato amoroso, una poesía. Por ejemplo: una suave brisa, brillantes como el oro, jardín de espesas flores, etc.
Fueron utilizados por grandes autores como Homero, Teócrito, Virgilio entre otros de la antigüedad. No por haber usados en tiempos remotos han perdido actualidad, mas bien son eternos en la creación literaria.
Ahora bien, ¿Existen tópicos propios del estilo Locus Amoenus en ciencia ficción?
Abierta la interrogante, es menester analizar un poco el estilo a tratar.
La ciencia ficción, en general la futurista, brinda al espectador dos especies de mundos venideros: Uno caótico, al más puro estilo Mad Max , en donde se han perdido los valores y se vive en la más completa anarquía (entendida como falta de orden y leyes, no al estilo de pensadores como Malatesta); o un universo puramente tecnológico y espacial como en “Star Trek” o “Star Wars”. Por supuesto, con innumerables variantes entre un punto y otro.
En el primer caso, el ambiente descrito poco tiene que ver con el paraíso edénico de los antiguos, en todo caso estaría más cercano a una especie de infierno en la tierra, no en el sentido clásico de demonios y fuego, sino como un lugar espantoso en donde es sumamente difícil vivir en paz. En cambio, en las visiones futuristas cósmicas, se presentan las situaciones en un círculo sumamente avanzado, en donde las máquinas pueden hacer prácticamente de todo, un “olimpo” de la ciencia, mundo perfecto si no fuera por las almas reprimidas de los protagonistas que luchan por un ideal, en la mayoría de los casos por la libertad.
Por lo tanto, nunca desaparece el Locus Amoenus en la creación literaria, simplemente cambia, muta o evoluciona según los gustos de cada época.
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Cristian Claudio Casadey Jarai
Magister Dixit. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Magister Dixit.
Al igual que en
El influjo que ejerce la fama y buena reputación en un momento dado puede mucho más que el mensaje en sí mismo.
No es lo mismo que una persona cualquiera enuncie: “Esto está bien”. Si lo anterior es palabra de un sabio, o mejor aun, de un filósofo de la antigüedad, es cuestión “sagrada”, “inapelable”. A menudo a diario el libre pensador choca con esos muros típicamente humanos, donde la trascendencia de una idea depende de “quien lo dice” y no “qué dice”.
El “Magister Dixit” (el maestro ha dicho) como tópico literario (motivo común que debido a su uso reiterado ha sido determinado) es una constante en todo el devenir de la existencia humana. Es común que a los niños pequeños cuando piden explicaciones se les responda: “Por que lo digo yo”. Así, la expresión latina contiene una gran dosis de autoritarismo íntimo.
Dar valor a las ideas por su propio peso es una noble tarea para el futuro.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Velocidad. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Se sienta tranquilamente a leer el periódico. Lo hojea, lee las notas que le interesan. Le molesta el olor a tinta. Sus dedos se van manchando a medida que avanza la lectura. Se cansa. Siente sueño, mucho sueño. Deja el diario. Se levanta, se sirve un vaso de agua. Bebe lentamente. Se lava las manos. Se despereza. Enciende el televisor. Hace un poco de zapping, se detiene en un partido de fútbol. Se duerme. Sobresaltado se despierta. Sale a toda velocidad de su casa. Está llegando tarde. Corre más rápido. Llega a su destino. Malhumorado, recuerda qué día de la semana es hoy. Domingo. Mucho correr para nada.
Portada. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.

Portada de un periódico sensacionalista. La fotografía, ya de por sí, habla por sí sola. Un hombre, al parecer de mediana edad, yace sin vida en el suelo. Está descalzo, sus pies cruzados y con la camiseta color bordó subida por el pecho. Pantalón claro. Sin más prendas que las ya mencionadas. Suciedad a su derecha, y a su izquierda un policía que trata de cubrir el rostro del fallecido con una bolsa negra de esas que se utilizan para la basura.
Escena perturbadora. Otros agentes conversan entre ellos, uno observa. A un costado, un curioso. Es un día nublado. Inconmovibles, es un hecho más del día. Sólo un par de letras de gran tamaño en color rojo para una posteridad que nadie recordará.
martes, 7 de octubre de 2008
Agradecimiento a Oscar "Cholo" Gómez Castañón

miércoles, 13 de febrero de 2008
El evangelio según Casadey. Capítulo IV. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
Por Cristian Claudio Casadey Jarai
Capítulo IV.
Pasaron los días sin mayores cambios para Casadey y el pueblo. El tiempo transcurría de manera apacible y la gente hasta había cambiado sus rostros tristes por facciones llenas de esperanzas.
Casadey seguí con sus enseñanzas en la plaza. Empeñado en hacer conocer sus pensamientos, una tarde fue muy extenso en su prédica:
-“El símbolo remite de manera metafórica a aquello que se intenta evocar. Bien conocido es el caso en las Sagradas Escrituras cuando el Espíritu Santo es simbolizado por la paloma y las lenguas de fuego, se hace visible lo invisible por medio de imágenes que dan cuenta de un rasgo importante y distintivo como en el ejemplo, la pureza representada por la paloma y por el fuego.
En el Apocalipsis, 21: 18, San Juan tuvo la visión de la Jerusalén Celestial hecha de oro puro, símbolo de magnificencia y esplendor al igual que el brazo derecho, símbolo de poder que se encuentra de manera repetida en los Salmos.
En otro extremo están los instrumentos de la Pasión, la esponja como la pobreza y el hambre, que embebida en hiel se ofrecía a Jesús Crucificado; la lanza de Longino, siempre motivo de búsqueda en la historia simbolizando el corazón herido de Cristo al igual que la cruz, símbolo universal del sufrimiento de Nuestro Señor Hecho Hombre y estandarte de la fe cristiana. Dentro de esta misma tesitura la mano extendida tan presente en la iconografía cristiana representa la actitud del suplicante y de quien ora.
De todos los colores simbólicos, es el dorado el más admirado por el hombre, es el color de la luz solar, la luz que proviene de la divinidad, mientras que el blanco es la luz propiamente dicha, es el color neutro suma de todos los colores en contrapartida al negro, la oscuridad. El rojo simboliza la sangre, el amor y el sacrificio.
El púrpura a partir del código Justiniano en la antigua Roma fue reservado para el poder imperial, es el color del poder.
El azul es el color de la divinidad, del vacío del agua, del aire, del cristal, del Infinito hacia Dios.
El verde simboliza la naturaleza, la vida, el renacimiento de la primavera mientras que el marrón es el color de la tierra, “polvo eres y en polvo te convertirás”.
En continuidad con las enseñanzas de Cristo sobre la muerte y el Averno, ha vencido la gloria de la alegría pascual de la Resurrección de Jesús, el único que ha regresado del Reino de las Almas, del estado supraterrenal.
La invocación del nombre sagrado de Nuestro Señor fue exaltado en el libro santo de los Hechos de los Apóstoles en donde brotan la luz y la vida de los sacramentos, corazón de la nueva espiritualidad, la vida en Cristo, la síntesis entre la revelación y la filosofía al servicio de la primera.
Es el mensaje cristológico de los puros, el misterio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, eje de la fe y unión de lo humano y de lo divino.
Mientras que las antiguas corrientes como los nestorianos dividen a Cristo, los monofisitas vuelven a reabsorber su humanidad en su propio carácter celestial.
El misterio de la Encarnación Divina, de la hipóstasis, es la noción trinitaria que evoca a alguien que existe en dos naturalezas, dos ousias diferentes, Jesús verdadero hombre y Dios juntos, sin mezclas, indivisible en una sola persona a pesar de su naturaleza humana que exige su kénosis, es decir la humillación y expiación de los pecados del Dios Cristo bautizado por Juan en las sagradas aguas del Jordán y su crucifixión en el Gólgota en su propia elección personal, obra de su voluntad.
Dios trinitario, Patre Filioque, procede del Padre a la vez que del Hijo el Espíritu Santo, son tres personas, hipóstasis en una sola naturaleza o esencia (ousia).
La trinidad es consustancial más allá del entendimiento humano, diversidad absoluta y a la vez la más perfecta y total unidad.
Las nociones de hipóstasis y ousia son creaciones cristianas siendo que Dios Vivo no es una esencia o naturaleza, en palabras de San Gregorio de Nacienzo tres divinidades reunidas en una sola Dominación y Divinidad. Según San Juan Damasceno, “están unidas no para confundirse sino para contenerse mutuamente”. San Máximo el Confesor enseñaba que “Dios es un eterno movimiento de amor”.
La palabra theología en su significado más arcaico se refería a la Sagrada Biblia. Cuando el Areopagita hablaba sobre elevar las almas hasta las cimas secretas de las escrituras lo decía en el sentido de la teología mística al igual que cuando San Gregorio de Nisa y Orígenes comentaban que Dios se encuentra debajo del texto de las Escrituras como oculto detrás de un velo, aquel velo de Isis para los gnósticos, la gnosis, el conocimiento secreto.
Los gnósticos buscaban liberar la conciencia e investigar la realidad de los mundos superiores a los que el conocimiento de Cristo era al mismo tiempo una participación ontológica, una comunión personal a través de la sabiduría de las palabras bíblicas.
El neocristiano puede comprender la sabiduría detrás del velo y detrás del Verbo en los sacramentos, los misterios, en especial en el bautismo y en la eucaristía, en el cuerpo de Cristo.
Así pues, quien conoce el misterio de nacer de nuevo por el agua y el espíritu revela luego los enigmas de la cruz y del sepulcro por medio de las pistis, la fe, la encarnación del verbo y con la participación del Espíritu Santo en el pleno amor de la Santa Trinidad.
La participación en la vida divina por la profundización eucarística de las Escrituras es la trascendencia de la contemplación de la deslumbrante gloria de la Trinidad en sus dos afirmaciones que son simultáneamente verdaderas para la fe pero contradictorias para la razón, Dios es tres y uno, esencia y energía, verdadero hombre y verdadero Dios, Cristo en la perspectiva de la glorificación litúrgica, la doxología.
A través de los sacramentos se comunica la unidad del hombre en el conocimiento, el encuentro y la participación personal por medio del Espíritu Santo, de la Trinidad con relación a la Humanidad. En el siglo XI San Simón el nuevo Teólogo menciona que es inseparable de la vida cristiana la libertad profética. Es el Dios escondido, invisible, que se hace presente y se vuelve cognoscible gracias a sus energías, al Espíritu Santo, a sus manifestaciones divinas y por supuesto por su Hijo, que es hombre y Dios en una única naturaleza perfecta; en un renacimiento de la espiritualidad hesicasta, es decir, una espiritualidad de paz, activa y vivaz pero de silencio simultáneamente. El Cristo elkómenos, escarnecido despierta en la oración personal, secretamente transfigurado en su camino al Gólgota, dichoso y triunfante en su expiación voluntaria de los males de la humanidad. Es así que los fieles reunidos en la iglesia entonan la epíclesis, oración que solicita al Altísimo que envíe su Espíritu Santo para manifestarse en el Cristo glorificado en el simbólico sacrificio del pan y del vino, del cuerpo y de la sangre del Hijo de Dios hecho hombre, conmemoración de la Última Cena, ritual clave y trascendente en el misterio cristiano, ceremonia ampliamente detallada en el Testamento, en la filocalía, el amor a la belleza, a lo sublime de los textos sagrados. Asegurando que el conocimiento precede al amor, no ha de confundirse con el deseo. El amor busca lo deleitable, lo provechoso y lo honesto teniendo en su máxima cumbre el amor divino, principio, camino y meta de todos los actos honestos, la perfección del ánima intelectiva en la virtud y en la sabiduría.
El gozar voluntariamente tal como lo hizo Cristo en la Cruz mediante la unión de buenos sentimientos para la purificación del hombre constituye la más alta y sublime muestra del amor divino, que fluye esencialmente del mundo espiritual para luego influir en el corpóreo.
San Ignacio de Antioquia proclamaba que la gnosis de Dios es Jesucristo. La unión ontológica y personal con el Padre es a través del bautismo, la unción de su Espíritu, canon inmutable de la verdad.
San Gregorio de Nacianzo revelaba en una máxima de suma belleza espiritual que hablar de Dios es una gran cosa, pero que mejor todavía es purificarse por Dios. Nuevamente es el primer y más importante ritual para limpiar el alma por la gracia del Supremo a través del Espíritu Santo quien se hace presente por medio del vehículo conductor del agua bautismal en unión del hombre con el cosmos trascendental mediante la metanoïa, el cambio de espíritu y el acto de arrepentimiento de los errores en la eterna búsqueda adimensional de la perfección y de la autosuperación. Es la confianza ciega en los dones espirituales que como si fueran una visión mística revelan una energía astral de un plano superior en el que el Altísimo se ha convertido en hombre para que la misma humanidad pueda transformarse en Dios, la autoexusía, la capacidad del ser humano de determinarse desde el interior para llegar a la hipóstasis, a unirse libremente con el Todopoderoso y a comunicar su divinidad con el universo desde su microcosmos hacia el macrocosmos en donde la naturaleza antropocéntrica del hombre es un dinamismo creado por la gloria celestial, por la gracia creada y por la difusión de la doxa, luz de la esencia espiritual de los elementos.
La muerte es un nuevo modo existencial, por lo que según palabras de San Cipriano, Cristo ha querido ser hombre para que el mismo ser humano pueda ser lo que es Cristo. Es la realización del amor de Dios, sublime e infinito en plena unión y comunión entre la humanidad y la divinidad, es el Dios hecho hombre quien se encarna, sufre y muere para dar a los hombres una muestra suprema del amor celestial y del triunfo de la vida por obra de la Redención de Cristo. Es el bautismo que da muerte a la muerte misma.
En Jesucristo ya se encuentra transfigurado el universo en su glorioso cuerpo bañado en la luz astral: “En Cristo habita corporalmente la plenitud de la divinidad” (Col. 2: 9). Es el macrocosmos que depende del estado del microcosmos, de la relación de cada hombre con el Altísimo y con el resto de la Creación; es el corazón caritativo del Hijo de Dios que ama a todo el universo en su inmensidad y habita en el mismo.
La libertad se encuentra donde está el Espíritu de Dios: “El hombre espiritual es juez de todo y no depende él mismo del juicio de nadie” (I Cor. 2: 15).
Es un receptáculo para el Espíritu Santo lo que ha venido a preparar sobre la tierra Jesucristo, se hace sarcóforo, portador de carne, se convierte en hombre para que éste se transforme en neumatóforo, portador del Espíritu Divino para introducir en el corazón de la humanidad el Reino de Dios, la Jerusalén de oro venidera mencionada ya en el Apocalipsis.
“El que ha nacido del Espíritu es Espíritu” (Juan 3: 6), quien ha nacido de nuevo por obra del bautismo, del espíritu, participa de Dios en una nueva manera existencial a semejanza del cuerpo espiritual de Cristo en un estado de Pentecostés perpetuo en el que la Eucaristía renueva el recibimiento de los dones del Espíritu, actualización de la gracia bautismal: “Habéis recibido la unción del Santo y conocéis todo… no necesitáis que se os enseñe” (II Juan 20: 27). La incorporación de Cristo es por medio del bautismo y un nuevo nacimiento en el Espíritu, un renacimiento, un segundo nacimiento de su ser cósmico, una deificación, una theósis.
La presencia ontológica del Señor mismo se comunica en la luz y vida que el Espíritu transmite en el bautismo a través del agua purificadora.
“Id, haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28: 19).
Con su presencia no solo causal sino también diafánica es Dios pantodynamos, todo dinamismo que abarca en su velo a todo el universo con su río celestial de amor y divinidad en las aguas de la Trinidad con la belleza que rodea la esencia de todas las cosas, ya que en el Reino “los justos resplandecerán como el sol” (Mat. 13: 43).
Dios es uno y tres a la vez en un misterio inentendible a la razón pero claro a la vez para la fe, en la doble naturaleza de Dios hecho hombre, Cristo, dos naturalezas perfectas en una sola.
La Trinidad es la procesión del Hijo que nace del Padre y del Espíritu a través del Padre y del Hijo, a Patre Filioque. El Espíritu para la prossesio latina procede principaliter del Padre mientras que los griegos llaman a esta procesión ekporeusis en total identificación con la interpretación romana. Por lo tanto, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un solo principio. En otras palabras, es el Espíritu que procede del Padre del Hijo o del Padre en el Hijo por medio del cual se manifiesta.
El microcosmos visible de la humanidad en la unidad irreducible de la persona se manifiesta de manera ontológica en el misterio trinitario al igual que existe un Dios único en tres personas. También hay un hombre único en una multitud de personas, restaurando como unidad en la gracia y el Cuerpo de Cristo, puesto que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios es que debe imitar en la vida la naturaleza divina.
San Isaac el Sirio decía: “No es justo decir que los pecadores en el Infierno estén privados del amor de Dios… Pero el amor actúa de formas diferentes: se convierte en sufrimiento en los condenados y en gozo en los bienaventurados”. El amor es honesto y busca la Justicia.
Dios se manifestará a todos en la Parusía, ruega por todos los muertos para que ese “sueño” místico sea un proceso de purificación para prepararse a la Resurrección para un reestablecimiento de todos y de todo en el seno divino mientras que en el averno individual la segunda muerte no será la ausencia de Dios en el hombre sino del hombre sin Dios.
Es el bautismo la “muerte de la muerte”, el descenso del Espíritu que sin cesar purifica la sangre de Cristo.
La asimilación de la gracia es un proceso espiritual de crecimiento y superación que comienza en el bautismo y culmina en el sacrificio de la Eucaristía en la que cada creyente sincero es sucesor de Pedro, del “poder de las llaves”, del “poder de atar y desatar”.
Así, la hipóstasis cristiana es en cada persona por medio del bautismo y de la comunión transformándose en consustancial a sus hermanos, a Cristo y al Espíritu para llegar al Padre.
El iniciado en la búsqueda de la primera resurrección o resurrección del alma encuentra la luz divina en el bautismo.
El bautismo es una iluminación, un photismo que anticipa al hombre la Parusía. El hombre es a la vez estuaróforo, portador de la cruz y neumatóforo, portador del espíritu.
La nueva Jerusalén Celeste “no tiene necesidad de sol ni de luna para que la iluminen; por que la gloria de Dios la ilumina y su antorcha es el Cordero” (Apoc. 21: 23).
Es constante la búsqueda de la luz divina en la humanidad. Desde tiempos remotos como cuenta el mito platónico de la caverna, la iluminación y la verdad han sido anheladas desde el comienzo de la historia.
En el espacio astral, en el interior del espíritu que se abre en cada persona son las ansias de libertad y de luz que mueven el alma hacia la gracia de Cristo, hacia aquella gnosis oculta por el polvo de los siglos que el hombre ha olvidado pero que por el favor de la misericordia divina vuelve a encontrar.
La crismación o confirmación en la fe, en la gracia de Dios constituye un Pentecostés continuado del bautismo por el agua, anticipo del Espíritu consustancial a Cristo y que procede del Padre. Todo confirmado es neumatóforo, portador del Espíritu, testigo consciente de la verdad. Es aquel que después de una ardua lucha en su interior contra la tentación y los bajos instintos se deja llenar por el Espíritu Santo y anuncia el Reino ya no sólo con palabras sino también con el poder, con un apostolado carismático y personal. Así, se da testimonio del poder divino por medio del exorcismo, el don de la curación, la profecía, la distinción del aura y de los espíritus. Son los dones espirituales que se manifiestan en quienes han recibido al Espíritu Santo como en su momento lo recibió San Juan, vidente y profeta pero esencialmente sacramental en su evangelio.
El Espíritu reposa de manera sublime en el Cuerpo de Cristo, en la eucaristía, siendo la tradición, la paradosis una fuente de revelación a la par de las escrituras, memoria sagrada y espíritu de discernimiento de la fe en Cristo.
El lirismo metafísico está presente en toda su belleza en los textos bíblicos, son el misterio y la mística que impregnan la palabra divina en donde reposa la verdad del Espíritu sobre el Cuerpo de Cristo.
Por más arcaicas que sean las expresiones de la verdad éstas nunca serán desactualizadas ni caducas. Los dogmas secretos que nombraba San Basilio son los símbolos, signos y ritos que presenta la cristoesfera de la vida religiosa y es la tradición y la luz divina que interpreta y discierne sobre el significado de los libros sagrados. Toda impureza es consumida por la Santidad Divina en su fuego devorador. Por lo tanto es la confesión un acto individual de sinceridad personal con el Supremo mientras que el matrimonio propone una relación que es el nacimiento de una nueva familia. Cristo transformó el agua en vino en las Bodas de Caná bendiciendo dicha unión. San Juan Crisóstomo en su sabiduría mencionaba que el matrimonio es el sacramento del amor”.
El pueblo ovacionaba a Casadey. Lo consideraban un sabio, un hombre santo. Casadey se había dejado la barba y el cabello largos lo que le daba un aire profético junto a las túnicas que usaba. Parecía que el frío no le causaba ni el mínimo efecto en el cuerpo.
Fin del capítulo.
miércoles, 6 de febrero de 2008
El evangelio según Casadey. Capítulo tercero. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
lunes, 4 de febrero de 2008
Lettre de Remerciement (Carta de agradecimiento). Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
La faible service que j'ai taché de vous rendre me méritait pas la manière dont vous me témoignez que vous l'avez reçu.
Jamais je n'ai rien vu de si agréable et de si obligant. Cette grace et la manière dont vous etes tuojuors employé pour moi me touchent si sensiblement que jái de la peine à vous dire au point où cela est.
Je suis avec un profond respect, Monseigneur.
De votre Altesse royale, le très humble et très obéissant serviteur.
Cristian Casadey
Traducción:
A su Alteza real , el Príncipe de Cabinda:
El corto servicio que he tenido ocasión de prestar a Usted no merecía los testimonios de gratitud con que Usted lo ha recibido.
Jamás he visto nada más agradable ni más cortesano. Esta gracia el modo como Usted se ha comportado conmigo me penetran de gratitud, en términos que me privan de expresión bastante para probársela po medio de palabras.
soy, Serenísimo Señor, con el más profundo respeto
su más humilde y atento servidor.
Cristian Casadey
sábado, 2 de febrero de 2008
¿Quién es Cristian Casadey? Neo Alquimia. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
Extraño personaje, se presenta como el portador de un nunca bien ponderado mercurio filosófico, metálico y espiritual en una sola naturaleza.
Si non percusso terrebo, (1) canta su impertinente pluma, done totum impleat orbem (2) .
Suprapornógrafo metafísico que intenta desnudar a la cruda verdad es a la vez oscuro sacerdote hermético que celosamente guarda los más profundos secretos. Por su inconstancia y volatilidad se identifica con la primera carta del Tarot, el Loco o el Alquimista.
Atrapado en el doble caduceo, escapa de su microcosmos cotidiano a través de la pantalla del Nuevo Árbol de la Ciencia y saca provecho de las maravillosas manzanas del jardín de las Hespérides. Extiende su paciencia como el viejo Fénix en su inmortalidad y guarda su antigua llave de afinar, espejo del arte, para matar al grifón que lo atormenta.
Hermes, desvelado, invita a Casadey a escribir...
Sor non omnibus aeque. (3)
Notas:
1. Si no alcanza a nadie, al menos aterrorizaré.
2. Hasta que llene toda la tierra.
3. La suerte no es la misma para todos.
miércoles, 30 de enero de 2008
El Evangelio según Casadey. Capítulo Primero. Por Cristian Claudio Casadey Jarai.
Casadey, dirigiéndose a los presentes, empezó a hablar:
-" Más bien el alma o espíritu es el centro de energía y el periespíritu es el reflejo o resplandor de esa fuerza. Es como una lámpara, con su luz irradiante.
Hay un fuego sagrado dentro de cada alma, un manantial que nunca se agota. El periespíritu se encarga por medio de los sentimientos de hacer fluir los estados internos del alma.
Existe una escala de valores para dichos momentos que va desde el punto más indiferente hasta el más apasionado, con sus respectivas gamas intermedias.
Los sentimientos navegan en un río caudaloso y turbulento que recorre todas las arterias del ser inmaterial. Del flujo de esa corriente dependen los cambios de ánimo. Pero una sustancia principal purifica las aguas de los sentimientos: EL AMOR. Cuando el líquido se encuentra turbio es por la falta de amor. No debe confundirse el amor con la belleza exterior por que la verdadera belleza se encuentra en el interior, en la esencia de los elementos. Lo bueno y lo bello son consecuencia de la acción del amor, todo lo transforma. El amor es un manantial que nunca se agota."
Entre los presentes había gente interesada en escuchar a Casadey pero también estaban los que con odio en sus corazones decían: - "Callen al loco". Y se retiraban.
Sin hacer caso de las palabras envenenadas, Casadey siguió:
- "Han llegado tiempos difíciles. Hay fuerzas que se confabulan y luchan por el poder atrasando el avance del amor. La humanidad, en una loca carrera hedonista y tecnológica ha realizado grandes avances científicos para unos pocos. La ciencia pretende matar a Dios. El amor ha quedado en un segundo plano. La dictadura del placer y del dinero hacen estragos en los corazones de las personas. Es mucho más importante en esta época llenarse las arcas de bienes materiales que cultivar los dones espirituales. Se ha producido un grave dsequilibrio en el alma de la humanidad, en el espíritu colectivo formado por todo el conjunto de voluntades individuales que componen este mundo. Pocos son los que creen en la supremacía del amor, muchos son los incrédulos y los que ya perdieron la fe en la vida. La vida no terminá acá, este es simplemente un paso hacia otra dimensión, un estado superior al que el hombre accederá una vez que deje esta envoltura carnal a la que llama cuerpo y pase a su existencia astral. El periespíritu será el encargado de llevar al hombre en ese duro tránsito. Es un túnel largo lleno de obstáculos. Hay muchos caminos, pero uno solo es el correcto. Es la lucha entre dos poderes la que mantiene el equilibrio universal, hasta que no se cumpla con el plan divino y reine sobre el mundo una sola de ellas. Cuando llegue esa hora no todos estarán preparados. Algunos, en su afán de acumular riquezas materiales, solo se preocuparám por éstas, olvidándose de sus propias almas, las cuales errantes y sin rumbo fijo alternarán su mísera existencia entre este mundo y el limbo. Numerosos son los casos que han de venir en el futuro. El amor será la llave divina que abrirá los corazones con fe a las puertas de la eternidad, de la dicha y de la plenitud."
Casadey, luego de terminar de hablar, se dio cuenta de que se había quedado en la más profunda soledad parado en medio de la plaza. Obviamente, aquella sociedad no se encontraba preparada pra tales revelaciones.
Ya había tenido muchos problemas en ocasiones anteriores por recitar a los cuatro vientos sus ideas. A pesar de que el país decía vivir en democracia eran demasiadas las lacras que sobrevivían de las dictaduras militares.
Se proclamaba libertad de expresión mas en la realidad la censura era la que imperaba.
Casadey fue jubilado prematuramente de su trabajo, como lo lo podían despedir era mejor quitarlo del camino con un retiro anticipado. Casadey, pensando que con ello iba a disfrutar de mayor tiempo para predicar su doctrina, aceptó de manera gustosa. Pero tarde se dio cuenta de su error. Se iba quedando solo a causa de sus creencias, su familia lo dejaba de respetar, sus amigos le daban vuelta la cara. Su situación económica era pésima pero no lo incomodaba en lo más mínimo. Se fue acostumbrando paulatinamente a dejar viejas costumbres, ya no fumaba, no compraba sus diarios ni sus libros, dejó el café, en fin, un proceso lento que lo llevó a una vida austera, un verdadero asceta en medio de la alborotada ciudad.
Pero ese estado de cosas no duraría por mucho tiempo. En su descontento diario, Casadey recordaba una antigua historia:
-" Y el Maestro comenzó a hablar. Le dijo a su discípulo:
- "Los Maestros con el solo poder de sus palabras pueden matar a cuantos tengan la osadía de enfrentarles."
A lo cual el discípulo en silencio se preguntaba a sí mismo: "¿Pero por qué matar?"...
La historia cuenta que era de noche y caía mansamente la llovizna sobre la tierra. La neblina del lago acentuaba la extaña fauna astral que vivía y cuidaba la misteriosa gruta.
Esa misma noche, el viejo sabio no podía conciliar el sueño, así que sentado en la entrada de la cueva contemplaba el lento caer de los diminutos cristales de lluvia. Pensaba en su discípulo, en la vida, en lo que inexorablemente le depararía el futuro a su protegido.
En cualquier momento de aquella espesa noche volvería a importunarlo esa sublime presencia del mundo supraterrenal. Era el espíritu de un antiguo guerrero testarudo, una persona que al morir quedó anclada en el interior de la madre tierra. Cuando un ser humano fallece a veces su alma sigue habitando este mundo, bien por causa de la alquimia como la mayoría de las veces, o bien por su propio deseo como en pocos casos.
El anciano sabía que no existía ningún peligro en toparse con alguno de estos seres etéreos. Es tanto el asombro del ser humano de encontrarse con un ente celestial que causa distintas reacciones según el estado cósmico del observador.
La gruta, bien lo sabía el noble pensador, era el lugar ideal para la iniciación, a salvo de los cambios climáticos, discreta e inaccesible, cercana al lago, fuente d agua, vehículo eterno del bautismo, rito iniciático y purificador por excelencia.
Se acercaba el alba, faltaban pocas horas ya. El espíritu del guerrero no se hizo esperar más. Al verlo, el Maestro le dijo:
- "Te estaba esperando. He meditado mucho desde nuestro último encuentro, Guerrero. Estoy aquí para escucharte."
El guerrero replicó:
- "Venerable Maestro, para tí y tu discípulo el tiempo escasea. No falta mucho para que tu aprendiz cumpla con su destino. El mubndo será de los que desarrollen sus dones espirituales. Ya lo sabes, los muertos son los viajeros supremos. La muerte no es más que algo aparente: No existe en nuestra vida espuiritual. Se ve a los ojos de la carne, mas no a los del alma. Tu alumno deberá enfrentarse a entes astrales perversos e inferiores, que en realidad solo reflejan la maldad y las imperfecciones del ser que los ve. Superar la propia maldad y defectos es el verdadero reto"...
Así, mientras se levantaba el sol y la lluvia cesaba en su caída, el luchador dsaparecía entre las brumas de la gruta. El místico guía reflexionaba pensando en los falsos eruditos de las ciudades, en aquellos para los que es más preciosa la tinta del sabio que la sangre del mártir.
El pupilo se ponía de pie y comenzaba el día. Ya su misma vida diaria era una sucesión de duras pruebas además del férreo entrenamiento que le brindaba su mentor, a veces demasiado rudo para él.
Lo primero consistía en buscar el agua para abastecerse durante la jornada y si el clima lo permitía, tomar un baño. Dspués era preciso conseguir alimentos, por lo que mientras el Maestro pescaba su aprendiz se encargaba de recolectar cualquier cosa que pudiera ser consumida en el bosque adyacente a la cueva. De vez en cuando cazaba uno que otro animal cuya piel servía para el trueque por sal u otro elemento valioso cuando bajaba al pueblo. La sal, símbolo de vida, de conservación, era la alquimia viva en aquellos seres minerales que bastaban para dspertar los dones espirituales del Maestro y de su discípulo.
Al mediodía solían hacer un dscanso para comer y dscansar un poco.
A media tarde, comenzaban las enseñanzas de la sabiduría mística al neófito, la transmisión de todo el saber astral que guardaba el anciano en lo más profundo de su alma.
Esa tarde, luego de comer, apareció en el cielo una paloma blanca que se posó en la entrada de la gruta. Poco a poco el ave luego de un rato prolongado se fue alejando de aquel lugar iniciático.
Finalizada la visita del pájaro, el Maestro dijo a su alumno:
- "¿Has visto a la paloma? Ella es un símbolo. Ya pronto comprenderás. Somos espíritus encarnados, venimos de Dios, Nuestro Padre y vamos hacia Nuestro Padre. Así, pues, lo espiritual para nosotros es el paso prohibido, lo que nos está vedado, lo que vendrá al dejar este cuerpo carnal. Esta inercia de la ignorancia de los que nos deparará el futuro se traduce en una sed de conocimientos, d amor y de justicia distributiva. Mira los antiguos romanos; en su derecho, tres preceptos: honeste vivere, vivir honestamente, alterum non laudere, no dañar a otro y suum tribuere, da a cada uno lo suyo".
A esto último el iniciado protestó:
- "Maestro, Usted lo ha dicho, dar a cada uno lo suyo, ¿No es mi hora de recibir esas respuestas?"
El sabio respondió:
- "Sí, estás en lo cierto. El fuego es una vibración que fecunda la vida y a la luz la transforma, como también puede llegar a ser mortal y destructor, al igual que el agua, fluido sustentador de vida.
El alma es sustancia pura espiritual, incorpórea, inmortal y adimensional que ha descendido desde lo etéreo al mundo terrenal encerrándose en el cuerpo. Para que el espíritu se manifieste y triunfe se debe seguir el camino de las virtudes hasta llegar a Dios, Padre Perfecto, Único e Indivisible.
Las virtudes no pueden ser efecto de la casualidad ni de la fuerza. La causa que las genera es poderosa y debe residir en el mismo hombre. Las almas ingresan en la mansión celestial como recompensa a sus grandezas y virtudes. Uno de los medios más eficaces y provechosos para ejercitarse en la virtud es la meditación. Consta de tres partes, preparación, reflexión y conclusión.
La preparación consiste en un acto de fe en la presencia divina, un acto de humildad y arrepentimiento de los defectos y errores, una petición para acceder a la iluminación del alma. Debe realizarse con la debida sumisión y fe.
Para llegar al nivel de reflexión se solicita a la divinidad la purificación de los pensamientos, la humanidad es señora de su eternidad adimensional, criada para eso, viene del Padre Todopoderoso Creador y va hacia su morada celestial. La muerte es solo una transición terrenal al estado espiritual puro, cambio inevitable, "memento mori", "acuérdate que has de morir".
En ruego al Supremo es en la conclusión donde se alcanzan los frutos de la meditación y de la fe."
Esta historia fascinaba a Casadey. No recordaba su procedencia, pero imaginaba vívidamente un mundo de leyendas y misticismo en una extraña edad media idealizada por las búsquedas espirituales. Pretendía encontrar su propia piedra filosofal, la llave hermética que lo conduciría hacia la iluminación más perfecta al servicio de Dios y de la Humanidad.
Pero la realidad de la vida diaria chocaba estrepitosamente con sus anhelos y creencias. Tomado por loco por familiares y conocidos, por excéntrico para los desconocidos, todo estaba demasiado alejado de sus aspiraciones. A eso se sumaban su glotonería que lo había llevado a comer siempre por gula, hasta convertirse en obeso; su hedonismo, su gusto por las satisfacciones sensuales del cuerpo y su afición a las comodidades de la vida moderna.
Eran dos fuerzas poderosas que luchaban en el interior de Casadey desde hace muchos años, fuerzas totalmente opuestas que en algún momento explotarían.
Casadey a veces recordaba sus tiempos de juventud, su niñez y su adolescencia privilegiada en una vida abundante, en donde parecían no existir los problemas. Era una existencia dentro de una hermosa jaula de bronce y cristal que le impidió conocer las miserias del hombre.
Poco a poco, mientras iba creciendo, la lujosa prisión se dsgastaba y dejaba ver la realidad de la calle. Con la muerte de su padre, un hombre de gran nobleza y carácter aguerrido, Casadey tuvo que enfrentarse a las primeras crisis de la vida. Fue un golpe demoledor de que a duras penas salió victorioso a pesar del daño inflingido en lo más profundo de su alma. A pesar de la desaparición física de su progenitor, Casadey sentía que el viejo valeroso lo acompañaba dsde el otro mundo. Preocupado por esa presencia que lo miraba desde una dimensión incomprensible al entendimiento del hombre, Casadey se dedicó a la lectura y al estudio de temas folosóficos y espirituales. No conforme con la información que conseguía, decidió experimentar e interpretar los sucesos de esta vida y del más allá por sus propios medios.
Al comienzo pensaba que lo más acertado sería no aprender sólo de libros. Necesitaba la guía de una persona especial, alguien experimentado, un Maestro...
Fin del capítulo primero
