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domingo, 6 de enero de 2008

Escudo, por Cristian Claudio Casadey Jarai

Bajamos del taxi rojo en el centro comercial. Pocos colores tan extraños para el extranjero como una taxi colorado. Ella estaba más hermosa que de costumbre esa noche. Sus preciosos ojos verdes brillaban de una manera tan dulce que derretía mi corazón. Sus rubios cabellos caían con gracia sobre su pequeña espalda. Tomados de la mano recorríamos los pasillos del moderno edificio. Nos detuvimos en un local de recuerdos. Me regaló un prendedor con el bello escudo de su país. Lo coloqué en mi pecho pero en realidad se pegó en mi alma. Dios permita hacerme digno de llevar semejante honor por toda la eternidad. Los volcanes y la embarcación purificaron mis lágrimas. Ella, fuente de mi vida.

viernes, 4 de enero de 2008

La noble Dama, poesía, por Cristian Claudio Casadey Jarai

La noble dama de porcelana
sentada sobre el loto
medita en la noche.

Cuatro valientes guerreros
custodian sus pensamientos.

Un círculo encierra
la sabiduría del alma.

El amanecer termina con sus reflexiones.

miércoles, 2 de enero de 2008

La estación de Hudson, por Cristian Claudio Casadey Jarai

El olor de las gomas quemadas apesumbraban la densa atmósfera de la vieja estación de Hudson. El destartalado ferrocarril al igual que hace décadas surcaba las frías vías hacia la ciudad madre. Al costado de los rieles todavía se asomaban los restos de lo que todavía se mantenía en pie de la antigua maltería. La avenida Otto Bemberg ya no era lo que había sido antaño. El pueblo dormía aquella tarde el ocaso de las pampas olvidadas en el tiempo, tierras de luchas y penas. Un perro paseaba por el andén en busca de alimento. La señora del puesto de diarios, alma caritativa, cuidaba de los animalitos abandonados por sus insensibles dueños. El sabor a mate amargo se confundía con el alcohol en el paladar del joven maquinista. La vieja locomotora de arcaicas épocas peronistas no deseaba avanzar más. Un pasajero, mientras esperaba eternamente escuchaba en su radio portátil las noticias: -"Hemos ingresado al primer mundo" se oía decir al presidente Menem. La virgen en su altar cuidaba la estación. Sólo atinó a derramar lágrimas de vergüenza...

sábado, 29 de diciembre de 2007

Las Lágrimas del Guerrero, poesía, por Cristian Claudio Casadey Jarai

y luego de la lucha, el guerrero retornaba a su morada,
triste su alma melancólica
a pesar de la victoria;
vale más la tinta de los sabios que la sangre de los mártires.

Una lágrima surcaba su rostro,
su corazón duro lloraba.

¿Ha crucificado al Hijo del Hombre?
Maldita sea la batalla...